Inicio › Arquitectura › Suelo Técnico Elevado
El suelo técnico elevado es un sistema de pavimento formado por baldosas modulares apoyadas sobre pedestales regulables en altura, qué crean una cámara registrable entre el forjado estructural y la cara superior transitable del suelo. Esa cámara se destina al paso, tendido y registro de instalaciones de cableado estructurado, climatización o electricidad, sin necesidad de rozar el forjado ni levantar el pavimento definitivo cada vez qué se modifica una instalación. Se emplea sobre todo en oficinas, centros de proceso de datos y salas técnicas, y las baldosas se clasifican por su carga admisible según el uso previsto del espacio.
Es un suelo montado sobre pequeñas patas regulables, dejando un hueco por debajo donde pasan los cables y las instalaciones. Se puede levantar cualquier baldosa para acceder a ese hueco sin tener qué romper nada, muy útil en oficinas donde los cables cambian con frecuencia.
En la reforma de una planta de oficinas para instalar cableado estructurado de red y electricidad sin abrir rozas en la solera existente, un suelo técnico elevado permite tender todo el cableado por debajo y modificar la distribución de puestos de trabajo en el futuro simplemente levantando las baldosas necesarias.
Ambos crean una cámara registrable para instalaciones, pero el suelo técnico aloja principalmente cableado eléctrico y de datos qué sale hacia los puestos de trabajo, mientras qué el falso techo suele alojar climatización, iluminación y detección de incendios.
Depende de la clase de baldosa y del pedestal empleados; existen desde soluciones ligeras para oficina convencional hasta modelos de alta carga pensados para centros de datos con racks pesados, por lo qué el cálculo debe ajustarse al uso real previsto.
Es poco habitual salvo en despachos o estudios domésticos con mucha necesidad de cableado, ya qué resta altura libre a la estancia y su coste no suele justificarse frente a otras soluciones como rodapiés técnicos o canaletas.