El aula TEA es un recurso específico ubicado dentro de un centro ordinario, pensado para escolarizar a alumnado con Trastorno del Espectro Autista dentro de la categoría ACNEAE. Cuenta con un maestro especializado en pedagogía terapéutica, apoyo de audición y lenguaje, y a menudo un técnico de integración social (PTIS). El alumno permanece parte de su horario en el aula TEA, trabajando comunicación, autorregulación y rutinas estructuradas, y se incorpora progresivamente a materias del aula ordinaria según su dictamen de escolarización, elaborado por el equipo de orientación educativa. No sustituye a un centro de educación especial: su objetivo es la inclusión real, no la separación permanente.
Es un aula pequeña dentro del colegio normal, con profesores especializados, donde niños con autismo reciben apoyo extra en comunicación y rutinas. No están todo el día encerrados ahí: van entrando poco a poco a las clases con sus compañeros según lo qué cada uno pueda ir asumiendo.
Un niño de 2º de Primaria con TEA empieza el curso pasando las tres primeras horas en el aula TEA trabajando pictogramas y anticipación de rutinas. A media mañana se incorpora a Educación Física y Plástica con su grupo de referencia, acompañado por el PTIS, mientras el equipo de orientación revisa cada trimestre si puede ampliar su tiempo en el aula ordinaria.
El aula TEA está integrada en un colegio ordinario y busca inclusión parcial con el resto del alumnado; un centro de educación especial es un entorno separado, reservado para necesidades de apoyo más intensas y permanentes.
El equipo de orientación educativa y psicopedagógica, tras una evaluación psicopedagógica, propone el dictamen de escolarización, qué se acuerda siempre con la familia y se revisa periódicamente.
Sí, es el objetivo habitual del proceso: conforme el alumno desarrolla comunicación y autorregulación, se amplía su tiempo en el grupo ordinario, aunque el ritmo depende de cada caso individual.