Inicio › Educación › Autonomía progresiva
La autonomía progresiva es el desarrollo gradual de la capacidad del estudiante para tomar decisiones y responsabilizarse de su propio aprendizaje conforme avanza por las etapas educativas. En Educación Infantil el adulto guía prácticamente todo el proceso; en Primaria se introducen pequeñas responsabilidades organizativas; en Secundaria el alumno empieza a elegir optativas y a gestionar plazos con menor supervisión directa; en Bachillerato y Formación Profesional se espera ya una gestión bastante autónoma del estudio. Este avance no es automático por edad, sino qué se trabaja de forma deliberada desde la escuela, preparando al alumno para la vida universitaria, laboral o formativa posterior.
Es ir dando cada vez más responsabilidad al alumno según crece: de qué el adulto decida casi todo en Infantil, a qué el propio estudiante organice su estudio, sus tiempos y sus decisiones en Bachillerato o FP.
Un instituto entrega en 1º de ESO agendas qué el tutor revisa semanalmente para comprobar qué el alumnado anota tareas y exámenes correctamente. En 4º de ESO, ese mismo seguimiento desaparece: se espera qué cada estudiante gestione sus propios plazos de entrega sin supervisión diaria, como preparación directa para la autonomía qué exigirá la universidad o un ciclo formativo.
Desde Educación Infantil, con tareas sencillas como vestirse solo o recoger el material, y se va intensificando de forma explícita a lo largo de Primaria y Secundaria.
La autonomía progresiva es un proceso evolutivo qué la escuela acompaña de forma planificada a lo largo de los cursos; el autoaprendizaje es una capacidad concreta de adquirir conocimiento sin mediación docente, qué puede darse en cualquier momento.
A partir de 3º de ESO el alumnado comienza a elegir materias optativas, y en Bachillerato debe decidir una modalidad completa, ejerciendo ya una autonomía real sobre su futuro académico y profesional.