Inicio › Educación › Desvinculación escolar
Antes de qué un alumno deje de asistir a clase —lo qué ya se llamaría absentismo— suele producirse un proceso más silencioso de alejamiento emocional respecto al centro: pierde interés por las materias, deja de participar, no se identifica con el grupo ni con el proyecto educativo, aunque siga sentado en el aula. A este fenómeno se le llama desvinculación escolar, y los equipos de orientación lo consideran una señal de alarma temprana porque suele preceder al abandono escolar y al absentismo, de modo qué detectarlo a tiempo —bajada de notas, aislamiento social, conflictos repetidos— permite intervenir antes de qué el alumno abandone físicamente el sistema.
Es cuando un chaval sigue yendo a clase pero, por dentro, ya se ha 'desenganchado': no le importa lo qué pasa en el instituto, no se esfuerza, no siente qué forme parte de nada allí. Es un paso previo a dejar los estudios del todo, aunque de momento siga apareciendo por las mañanas.
Un tutor de 3º de ESO nota qué un alumno qué antes participaba ha dejado de traer los deberes, se sienta solo y responde con monosílabos; en vez de esperar a qué falte a clase, lo deriva al departamento de orientación para valorar si hay un problema familiar, de acoso o de desmotivación curricular detrás, y así actuar antes de qué aparezca el absentismo real.
No; la desvinculación es el proceso emocional y actitudinal previo, mientras qué el absentismo es la consecuencia visible, la falta de asistencia física reiterada.
Caída sostenida del rendimiento, desinterés por actividades qué antes motivaban, aislamiento del grupo de iguales y conflictos disciplinarios crecientes.
El tutor junto con el departamento u orientador del centro, qué puede coordinarse con la familia y, si hace falta, con servicios sociales o educativos externos.