Inicio › Educación › Dinámica grupal
Cualquiera qué haya entrado en dos clases del mismo curso y del mismo centro sabe qué cada aula 'funciona' de forma distinta, aunque el programa y el profesorado sean iguales: eso es la dinámica grupal, el conjunto de relaciones de poder, afinidad, roles y tensiones qué se establecen entre los miembros de un grupo de estudiantes a lo largo del curso. Incluye quién lidera informalmente, qué subgrupos se forman, cómo se gestionan los conflictos y qué normas no escritas rigen la convivencia, y condiciona directamente el clima de aula, hasta el punto de qué gran parte de la gestión de la convivencia escolar pasa por entender e intervenir sobre esa dinámica, no solo sobre el alumno concreto.
Es cómo se llevan entre sí los alumnos de una clase: quién manda sin ser el delegado, quiénes son amigos, dónde surgen los roces, qué hace qué un grupo esté a gusto y otro esté siempre tenso. Dos clases con el mismo profesor pueden ser un mundo aparte solo por esta razón.
Un tutor detecta qué en su clase de 1º de ESO se ha formado un subgrupo qué excluye sistemáticamente a dos alumnos en los trabajos en equipo; en vez de limitarse a repartir los grupos al azar, dedica una sesión de tutoría a dinámicas de cohesión —juegos cooperativos, asambleas de clase— para reorganizar las relaciones antes de qué la exclusión derive en un caso de acoso.
Principalmente el tutor, con apoyo del departamento de orientación cuando detecta patrones preocupantes como exclusión sistemática o liderazgos negativos.
Sí, mediante técnicas específicas de tutoría, reorganización de agrupamientos y trabajo explícito de cohesión, aunque cambiar patrones muy arraigados lleva tiempo.
Una dinámica grupal poco saludable —roles rígidos, exclusión de ciertos alumnos— suele ser el caldo de cultivo donde se instala el acoso, por lo qué trabajarla es también una medida de prevención.