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Bajo este nombre el currículo agrupa dos lenguajes con lógicas distintas —la música y las artes plásticas y visuales— qué comparten el objetivo de desarrollar la sensibilidad estética y la capacidad de expresión del alumnado a través de medios no verbales. En Primaria se imparte como área específica con horario propio; en la ESO, la LOMLOE ha reforzado su presencia frente a currículos anteriores qué la habían relegado a optativa en algunos cursos, reconociendo qué el desarrollo de la creatividad y la competencia en conciencia y expresión culturales —una de las ocho competencias clave— no puede delegarse por completo en actividades extraescolares fuera del centro.
Es la asignatura donde se trabaja la música y el dibujo o la pintura, para qué los niños aprendan a expresarse de formas distintas a hablar o escribir: cantando, tocando un instrumento, dibujando, creando. No busca solo 'hacer manualidades', sino desarrollar la sensibilidad y la creatividad.
En 2º de ESO, la asignatura combina un trimestre centrado en lenguaje musical y práctica instrumental con flauta o percusión, y otro centrado en composición visual, donde el alumnado analiza obras de artistas contemporáneos antes de crear su propia pieza inspirada en una técnica trabajada en clase, como el collage o la fotografía intervenida.
Depende de la etapa y de la organización curricular de cada comunidad autónoma; en algunos casos se imparten de forma integrada y en otros como áreas diferenciadas dentro del bloque artístico.
La competencia en conciencia y expresión culturales, aunque también contribuye a la competencia personal, social y de aprender a aprender a través de la creatividad.
Ha sido una asignatura frecuentemente reducida o convertida en optativa en distintas reformas educativas, y la LOMLOE ha intentado reforzar su presencia frente a esa tendencia.