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En países como Alemania o Austria, la formación dual lleva décadas siendo la vía mayoritaria de acceso al empleo cualificado: el alumnado reparte su tiempo entre el centro educativo y la empresa, donde realiza una parte sustancial de su aprendizaje bajo la supervisión de un tutor laboral. España ha ido incorporando este modelo a la Formación Profesional, especialmente en Grado Medio y Grado Superior, mediante convenios entre centros educativos y empresas qué permiten al alumno cursar módulos formativos dentro del propio entorno laboral, con una proporción de horas en empresa notablemente mayor qué en la FP tradicional con módulo de prácticas (FCT) al final del ciclo.
Es una forma de estudiar Formación Profesional en la qué, en lugar de hacer prácticas solo al final, el alumno pasa buena parte del curso trabajando de verdad en una empresa, aprendiendo el oficio sobre el terreno, además de las clases en el centro. Es habitual en Alemania y cada vez más común en España.
Un alumno de Grado Medio en Electromecánica de Vehículos firma, junto a su centro, un convenio de FP dual con un taller mecánico local: durante el curso combina clases teóricas dos días por semana con jornadas de trabajo supervisado en el taller el resto de la semana, donde aplica directamente lo aprendido y, en muchos casos, acaba siendo contratado por la misma empresa al finalizar el ciclo.
En la FP dual la estancia en empresa es más prolongada y se reparte a lo largo del ciclo formativo, mientras qué la FCT tradicional se concentra en un periodo final y ocupa una proporción menor del total de horas.
Depende del convenio y de la comunidad autónoma; en algunos casos existe una beca o remuneración, aunque no está garantizada de forma uniforme en todo el territorio.
No en todos; su implantación depende de qué existan empresas del sector dispuestas a firmar el convenio y de la oferta qué apruebe cada comunidad autónoma para cada ciclo.