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Conjunto de acciones formativas dirigidas a trabajadores en activo para actualizar, ampliar o especializar sus competencias profesionales a lo largo de su vida laboral. Se trata de un concepto fundamental en el ámbito de educación con implicaciones prácticas relevantes para docentes, familias y estudiantes que gestionan situaciones relacionadas con formación continua. Comprender bien este término permite tomar mejores decisiones educativas y actuar con seguridad ante la normativa vigente.
Una empresa de logística de Zaragoza inscribe a sus administrativos en un curso de formación continua financiado a través del crédito de formación bonificada, para actualizar sus competencias digitales en el nuevo ERP de la compañía.
La formación continua se articula en España a través de la oferta de formación bonificada para empresas, la formación de oferta pública gestionada por el SEPE y las comunidades autónomas, y la formación privada, orientada a mantener empleable a la plantilla.
La formación continua es el conjunto de acciones formativas dirigidas a personas trabajadoras en activo, cuyo objetivo es actualizar, ampliar o especializar sus conocimientos y competencias profesionales para adaptarse a los cambios del puesto de trabajo y del mercado laboral.
Pueden acceder los trabajadores por cuenta ajena y, con matices, los autónomos, a través de la oferta formativa de sus empresas, de la formación bonificada gestionada por la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo, o de programas públicos del SEPE y las comunidades autónomas.
Se financia principalmente con el crédito de formación bonificada que generan las empresas a partir de sus cotizaciones a la Seguridad Social, así como con fondos públicos estatales, autonómicos y europeos destinados a la mejora de la empleabilidad.
La formación profesional reglada conduce a titulaciones oficiales dentro del sistema educativo (grados básico, medio y superior); la formación continua no siempre otorga un título oficial, sino certificados de aprovechamiento orientados a actualizar competencias concretas para el empleo.
No es obligatorio impartir un número mínimo de horas, pero sí es una práctica muy extendida y en algunos convenios colectivos se recogen compromisos de formación; además, las empresas disponen de un crédito anual bonificado que pueden utilizar para formar a su plantilla.