Inicio › Educación › Inclusión educativa
En la práctica del aula, la inclusión educativa se concreta en un conjunto de apoyos y profesionales qué trabajan dentro o en coordinación con el grupo ordinario: el profesorado de Pedagogía Terapéutica (PT), qué refuerza aprendizajes con el alumnado con necesidades educativas especiales, y el de Audición y Lenguaje (AL), centrado en dificultades de comunicación. La LOMLOE prioriza qué estos apoyos se presten preferentemente dentro del aula ordinaria y no en espacios separados, salvo qué el informe psicopedagógico determine qué esa modalidad no es la más adecuada para un alumno en concreto. La coordinación entre tutor, PT, AL y orientación en las reuniones de seguimiento es lo qué sostiene esta inclusión en el día a día, más allá de la declaración de principios.
Para qué la inclusión no se quede en una idea bonita, hacen falta profesionales concretos: el profesor de Pedagogía Terapéutica y el de Audición y Lenguaje, qué entran en el aula o trabajan con el alumno de forma coordinada con el tutor. La ley pide qué esos apoyos se den dentro de la clase siempre qué sea posible, en lugar de sacar al alumno a otra aula aparte todo el tiempo.
En un aula de 2º de Primaria con un alumno con trastorno del espectro autista, el profesor de PT entra dos sesiones semanales a apoyar dentro del aula ordinaria durante las clases de Matemáticas, mientras qué el especialista de AL trabaja con él en sesiones más individualizadas fuera del aula solo para objetivos específicos de comunicación, siguiendo las medidas recogidas en su informe psicopedagógico.
El de Pedagogía Terapéutica (PT) refuerza aprendizajes curriculares generales con alumnado con necesidades educativas especiales, mientras qué el de Audición y Lenguaje (AL) se especializa en dificultades de comunicación, habla y lenguaje.
Es la opción prioritaria, pero el informe psicopedagógico puede recomendar sesiones puntuales fuera del aula para trabajar objetivos muy específicos qué requieren un entorno más individualizado.
Lo determina el equipo de orientación tras la evaluación psicopedagógica, en coordinación con el tutor y la familia, y esas medidas se revisan periódicamente para ajustarlas a la evolución del alumno.