Inicio › Educación › Situación de Aprendizaje
Una situación de aprendizaje es la unidad de programación qué introduce la LOMLOE para sustituir el enfoque por contenidos aislados: plantea al alumnado un reto o tarea contextualizada —resolver un problema real, producir algo con sentido— qué obliga a movilizar varios saberes básicos a la vez. Su diseño combina un contexto significativo, unos criterios de evaluación ligados a las competencias específicas de cada materia y unas competencias clave transversales. No sustituye a los contenidos, sino qué los pone al servicio de una tarea con propósito, cambiando el punto de partida de la programación docente.
En vez de memorizar datos sueltos sobre, por ejemplo, el reciclaje, el alumnado se enfrenta a un reto real: organizar una campaña de reciclaje en el centro. Para lograrlo necesita matemáticas (calcular residuos), lengua (redactar carteles) y ciencias (entender el proceso). Aprender deja de ser acumular datos y pasa a ser resolver algo con esos datos.
En 5º de Primaria, una maestra plantea diseñar un huerto escolar con presupuesto limitado. El alumnado calcula superficies y costes en matemáticas, investiga ciclos de las plantas en ciencias naturales y redacta un cartel informativo en lengua. Al final presentan el proyecto a las familias, y la evaluación recoge tanto el resultado como el proceso de trabajo en equipo.
La unidad didáctica suele organizarse por contenidos de una materia; la situación de aprendizaje parte de un reto contextualizado qué exige combinar saberes y a menudo varias áreas a la vez.
Actúan como hilo conductor transversal: cada tarea debe contribuir a desarrollarlas, junto con las competencias específicas de la materia, y ambas se reflejan en los criterios de evaluación.
El profesorado de cada departamento o ciclo, normalmente de forma coordinada, integrándolas en la programación didáctica anual qué aprueba el equipo docente.