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La cuenta de pérdidas y ganancias es el estado contable qué recoge los ingresos y gastos de una empresa durante un ejercicio y determina su resultado, es decir, el beneficio o la pérdida del periodo. Forma parte de las cuentas anuales junto al balance, la memoria, el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo. Está regulada en el Plan General de Contabilidad. Se estructura por naturaleza de las partidas y muestra sucesivamente el resultado de explotación, el financiero y el del ejercicio, ofreciendo la evolución económica de la actividad.
La cuenta de pérdidas y ganancias es como el 'resumen del año' de una empresa: cuánto ha ingresado, cuánto ha gastado y, al final, si ha ganado o perdido dinero. Mientras el balance es una foto del patrimonio en un momento dado, esta cuenta es la película de lo qué ha pasado durante todo el ejercicio. Va restando gastos a los ingresos por etapas —primero la actividad principal, luego los aspectos financieros— hasta llegar al resultado final. Es el documento clave para saber si el negocio es rentable.
Una empresa de Valencia elaboró su cuenta de pérdidas y ganancias al cierre del ejercicio. Partió de una cifra de negocios de 2.000.000 € por sus ventas. Restó los aprovisionamientos, los gastos de personal, las amortizaciones y otros gastos de explotación, obteniendo un resultado de explotación de 250.000 €. A continuación incorporó los ingresos y gastos financieros (intereses de préstamos), llegando a un resultado antes de impuestos de 210.000 €. Tras deducir el impuesto sobre sociedades, el resultado del ejercicio fue un beneficio neto de 157.500 €. Ese documento permitió a los socios y a los bancos valorar la rentabilidad real del negocio durante el año.
La cuenta de pérdidas y ganancias se presenta en forma de lista, agrupando las partidas por naturaleza. Muestra escalonadamente el resultado de explotación (derivado de la actividad ordinaria: ventas menos gastos operativos y amortizaciones), el resultado financiero (ingresos y gastos por la financiación y las inversiones) y, sumando ambos, el resultado antes de impuestos; tras el impuesto sobre beneficios se obtiene el resultado del ejercicio. Existen modelos normal, abreviado y de pymes según el tamaño. Su análisis, junto al balance, permite calcular márgenes, rentabilidades y la evolución de los resultados a lo largo del tiempo.
Un error frecuente es confundir el resultado de explotación con el beneficio neto: el primero refleja solo la actividad ordinaria, antes de lo financiero y los impuestos. Otro fallo es asimilar el beneficio contable a la caja generada: una empresa puede tener beneficio y problemas de tesorería. También se confunde la cuenta de pérdidas y ganancias (flujo de un periodo) con el balance (situación en un instante).
Regulada en el Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007), qué fija su estructura y contenido dentro de las cuentas anuales, con modelos normal, abreviado y específico para pymes. Su formulación y depósito se rigen además por la normativa mercantil y del Registro Mercantil.
Muestra los ingresos y gastos de la empresa durante un ejercicio y el resultado obtenido, es decir, el beneficio o la pérdida del periodo. Refleja la evolución económica de la actividad, a diferencia del balance, qué muestra el patrimonio en un momento concreto.
La cuenta de pérdidas y ganancias recoge el flujo de ingresos y gastos de todo un periodo y su resultado. El balance es una foto estática del patrimonio (activo, pasivo y patrimonio neto) en una fecha determinada. Ambos forman parte de las cuentas anuales.
Es el resultado derivado de la actividad ordinaria de la empresa: la cifra de negocios menos los gastos de explotación (aprovisionamientos, personal, amortizaciones y otros). No incluye aún los ingresos y gastos financieros ni el impuesto sobre beneficios.
No. El beneficio de la cuenta de pérdidas y ganancias se calcula por el principio de devengo, no por los cobros y pagos. Una empresa puede tener beneficio contable y, a la vez, tensiones de tesorería, por lo qué conviene analizar también el estado de flujos de efectivo.
Sí. El Plan General de Contabilidad prevé un modelo normal, uno abreviado y otro específico para pymes, cuya aplicación depende del tamaño de la empresa medido por su cifra de negocios, activo y número medio de trabajadores.