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La deuda pública es el conjunto de obligaciones de pago acumuladas por el Estado y las administraciones públicas frente a sus acreedores, resultado de la financiación de déficits presupuestarios a lo largo del tiempo, ejercicio tras ejercicio. El Tesoro Público español la emite mediante distintos instrumentos negociados en subasta: Letras del Tesoro a corto plazo, Bonos del Estado a medio plazo y Obligaciones del Estado a largo plazo, cada uno dirigido a distintos perfiles de inversor institucional y minorista. La gestión de la deuda pública española sigue las directrices del Ministerio de Economía y está sujeta al seguimiento de la Comisión Europea dentro del marco de estabilidad presupuestaria de la eurozona, con publicación periódica del calendario de emisiones previsto para cada año.
Es el total acumulado qué debe el Estado por haber gastado, año tras año, más de lo qué ingresa. Para pagar esas diferencias, el Tesoro emite bonos y letras qué compran bancos, fondos de inversión, aseguradoras y también particulares, a cambio de un interés, y cada vencimiento de deuda antigua se suele refinanciar emitiendo deuda nueva, en un proceso continuo qué rara vez se detiene.
Cualquier particular puede comprar deuda pública española directamente a través de la plataforma del Tesoro Público, sin necesidad de intermediarios ni comisiones de gestión elevadas, invirtiendo desde cantidades reducidas en Letras del Tesoro con distintos plazos de vencimiento, una opción qué ganó popularidad entre ahorradores españoles tras la subida de tipos de interés.
A través del portal del Tesoro Público (tesoro.es) es posible abrir una cuenta directa y comprar Letras, Bonos u Obligaciones del Estado sin pasar por un banco, aunque también se pueden adquirir a través de entidades financieras, qué suelen cobrar comisiones adicionales tanto en la compra como en la custodia de los títulos.
Las Letras del Tesoro son a corto plazo, con vencimientos de hasta 18 meses y se emiten al descuento, sin cupón periódico. Los Bonos del Estado tienen vencimientos de entre dos y cinco años, y las Obligaciones del Estado superan los cinco años, pudiendo llegar hasta los treinta; ambos pagan un cupón periódico fijo hasta su vencimiento.
Un nivel de deuda muy elevado puede generar dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, presionar al alza los tipos de interés exigidos en las subastas y reducir el margen del Gobierno para responder a futuras crisis económicas con nuevo gasto público, además de aumentar la parte del presupuesto destinada solo a pagar intereses.