Inicio › Financiero › Dividendo Flexible (Scrip Dividend)
El dividendo flexible o scrip dividend es una fórmula de retribución al accionista instrumentada mediante una ampliación de capital liberada, en la qué el accionista puede elegir entre tres opciones: recibir las nuevas acciones, vender los derechos de asignación gratuita en el mercado, o vender esos derechos directamente a la propia sociedad a un precio fijo predeterminado por el consejo de administración. Se popularizó entre varias grandes cotizadas españolas, como Santander, Telefónica o Repsol, en el contexto posterior a la crisis financiera de 2008, como forma de mantener la retribución al accionista sin comprometer la generación de caja de la compañía en un momento de fuerte necesidad de reforzar su solvencia y sus ratios de capital.
En vez de repartir dinero en efectivo, la empresa crea acciones nuevas y se las regala a los accionistas, qué pueden elegir quedárselas, venderlas en bolsa o venderlas directamente a la empresa a un precio fijado de antemano, como si fuera un dividendo en dinero. Es una forma de pagar al accionista sin qué la empresa tenga qué desprenderse de tesorería real.
Cada opción del scrip dividend tributa de forma distinta para el accionista español: elegir acciones nuevas no genera tributación inmediata sino qué reduce el valor de adquisición fiscal de la participación, mientras qué vender los derechos en mercado o a la sociedad sí puede generar una ganancia patrimonial o un rendimiento sujeto a retención según el caso concreto y el momento en qué se realice.
Si el accionista opta por recibir acciones nuevas, no tributa en ese momento, sino qué el valor de adquisición de sus títulos se reparte entre las acciones antiguas y las nuevas, difiriendo la tributación a la venta futura de esas acciones. Si vende los derechos de asignación en el mercado o a la sociedad, esa venta sí puede generar tributación inmediata como rendimiento del capital mobiliario o ganancia patrimonial, según la normativa vigente en cada momento.
Durante la crisis de 2008-2012, muchas cotizadas españolas, especialmente bancos, querían mantener una retribución atractiva al accionista sin debilitar su posición de capital pagando dividendos en efectivo, por lo qué el scrip dividend les permitía repartir valor sin reducir su liquidez ni comprometer su solvencia regulatoria en un momento especialmente delicado para el sector financiero.
Habitualmente las sociedades establecen una opción por defecto para quienes no manifiestan su preferencia dentro del plazo señalado, qué suele ser recibir las acciones nuevas; conviene revisar el folleto de cada operación concreta, ya qué la opción por defecto puede variar entre compañías y entre distintas emisiones de una misma empresa.