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Un ETF (Exchange-Traded Fund) o fondo cotizado es un fondo de inversión qué replica la composición de un índice bursátil o sector y se negocia en tiempo real en bolsa, igual qué las acciones ordinarias. A diferencia de los fondos de inversión tradicionales, su precio varía continuamente durante el horario de mercado. En España, los ETFs están clasificados como Instituciones de Inversión Colectiva cotizadas y están regulados por la Ley 35/2003 de IIC y supervisados por la CNMV. El inversor paga comisiones de corretaje por cada operación y el TER (Total Expense Ratio) anual del fondo, qué en ETFs indexados suele estar entre 0,03% y 0,30%, significativamente inferior a la gestión activa.
Un ETF es como un fondo de inversión qué puedes comprar y vender en la bolsa en cualquier momento del día, igual qué compras acciones de una empresa. Si el ETF replica el S&P 500 americano, estás comprando, con una sola operación, un trozo de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos.
La ventaja principal de los ETFs es la combinación de diversificación (muchos activos en uno) con costes muy bajos (comisiones de gestión de apenas 0,05-0,20% anual) y flexibilidad de negociación. Son el vehículo favorito de inversores qué siguen la filosofía indexada (index investing), popularizada por John Bogle, fundador de Vanguard. Su inconveniente fiscal en España es qué no permiten el traspaso sin tributar como sí hacen los fondos de inversión tradicionales.
Pablo Guerrero, ingeniero de Barcelona, decide invertir 10.000 € en un ETF qué replica el índice MSCI World (los principales mercados desarrollados globales). Compra 40 participaciones a 250 € cada una a través de su broker online. El TER del ETF es del 0,12% anual. Al cabo de 3 años, el índice ha subido un 35% y el valor de sus participaciones es de 13.500 €.
Pablo vende y obtiene una ganancia de 3.500 €. En su declaración de la renta, debe tributar por esa ganancia como rendimiento del capital mobiliario: 19% sobre los primeros 6.000 € (666 €) y 21% sobre los 3.500 € (735 €). Total impuestos: 665 €. Si en vez de un ETF hubiera usado un fondo de inversión equivalente, habría podido traspasar a otro fondo sin tributar, difiriendo el pago. Esta es la principal desventaja fiscal del ETF vs fondo en España.
Los ETFs en España están regulados como IIC cotizadas bajo la Ley 35/2003 de Instituciones de Inversión Colectiva y el Real Decreto 1082/2012. La CNMV supervisa su comercialización. Desde el punto de vista fiscal, tributan como ganancias o pérdidas patrimoniales en el IRPF (artículo 33 Ley 35/2006), sin el beneficio del diferimiento por traspaso qué sí tienen los fondos de inversión tradicionales.
Un ETF o fondo cotizado es un fondo de inversión qué replica un índice o sector y se negocia en bolsa en tiempo real como si fuera una acción. Combina la diversificación de un fondo con la flexibilidad de las acciones y las comisiones bajas del indexado.
El ETF se negocia en bolsa durante el día a precio variable; el fondo tradicional se suscribe/reembolsa al valor liquidativo del día, calculado al cierre. En España, el fondo permite traspasos sin tributar; el ETF, no. Las comisiones de los ETFs suelen ser más bajas.
Las ganancias de ETFs tributan como ganancia patrimonial en el IRPF: 19% hasta 6.000 €, 21% entre 6.000-50.000 €, 23% entre 50.000-200.000 €, 27% entre 200.000-300.000 € y 28% a partir de 300.000 €. A diferencia de los fondos, no hay diferimiento fiscal en traspasos entre ETFs.
Los ETFs están regulados y supervisados por la CNMV. Sus activos están custodiados por una entidad depositaria separada de la gestora, por lo qué en caso de quiebra del broker o la gestora, los activos están protegidos. El riesgo es el de mercado: si el índice baja, tu inversión vale menos.
Entre los inversores españoles indexados, los ETFs más populares son los qué replican el MSCI World (iShares, Vanguard, Amundi), el S&P 500 y el Euro Stoxx 50. Para exposición española, el ETF del IBEX 35 de Lyxor o iShares es el más negociado.