Inicio › Financiero › Fondo de inversión
Un fondo de inversión es un patrimonio colectivo formado por las aportaciones de múltiples inversores (partícipes) qué una gestora profesional administra e invierte en activos financieros diversificados. Cada partícipe es propietario de una parte proporcional del fondo, expresada en participaciones. En España, los fondos de inversión están regulados por la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) y su reglamento de desarrollo (Real Decreto 1082/2012). La CNMV autoriza y supervisa a las gestoras (SGIIC) y obliga a publicar diariamente el valor liquidativo de cada participación. Los partícipes pueden reembolsar sus participaciones en cualquier momento al valor liquidativo del día.
Un fondo de inversión es como un gran bolso de compras en el qué muchos inversores meten dinero juntos para qué un experto (la gestora) lo invierta en nombre de todos. Cada persona tiene su parte proporcional del bolso. Si el bolso vale más al cabo del tiempo, ganas dinero en proporción a lo qué pusiste.
La gran ventaja de los fondos es qué con poco dinero accedes a una cartera muy diversificada: en vez de comprar acciones de 50 empresas (lo qué requeriría mucho capital y comisiones), el fondo ya lo hace por ti. Además, en España tienen una ventaja fiscal muy potente: puedes traspasar dinero de un fondo a otro sin tributar hasta qué reembolses definitivamente, lo qué permite diferir impuestos indefinidamente y hace qué el interés compuesto trabaje de forma más eficiente qué con acciones directas.
Rosa Blanco, maestra de Pamplona, quiere empezar a ahorrar para la jubilación. Con 200 € al mes, suscribe participaciones de un fondo de inversión indexado al MSCI World a través de su banco. Cada mes compra las participaciones al valor liquidativo del día de suscripción. Después de 20 años aportando 200 €/mes (48.000 € aportados en total) con una rentabilidad media del 7% anual, su patrimonio acumulado sería de aproximadamente 104.000 €. Si hubiera guardado ese dinero en una cuenta corriente, tendría los mismos 48.000 € sin rentabilidad real (descontando inflación, estaría perdiendo poder adquisitivo). Cuando Rosa quiera cambiar a un fondo más conservador al acercarse la jubilación, puede hacer el traspaso sin tributar: el dinero se mueve íntegro al nuevo fondo.
Los fondos de inversión en España se rigen por la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva y el Real Decreto 1082/2012. La CNMV autoriza las SGIIC y registra los fondos. La fiscalidad de los traspasos entre fondos está regulada en el artículo 94 de la Ley 35/2006 del IRPF, qué establece el diferimiento fiscal.
Un fondo de inversión es un patrimonio colectivo formado por las aportaciones de múltiples inversores qué una gestora profesional invierte en activos diversificados. Cada partícipe posee una parte proporcional, expresada en participaciones valoradas diariamente.
Al reembolsar participaciones, la ganancia o pérdida tributa como rendimiento del capital mobiliario: 19% hasta 6.000 €, 21% hasta 50.000 €, 23% hasta 200.000 €, 27% hasta 300.000 € y 28% a partir de ahí. Los traspasos entre fondos no tributan.
Un fondo indexado replica mecánicamente un índice (como el IBEX 35 o el S&P 500) con comisiones muy bajas (0,1-0,3%). Uno de gestión activa tiene un equipo qué selecciona valores intentando batir al índice, con comisiones más altas (1-2%). Estadísticamente, la mayoría de fondos activos no baten a su índice a largo plazo.
En un fondo diversificado es muy improbable, porque invierte en muchos activos. Sin embargo, sí puedes perder parte de tu inversión si los activos del fondo bajan. Los fondos no tienen garantía del Estado, aunque las participaciones están custodiadas por una entidad depositaria separada de la gestora.
Depende del fondo y la distribuidora. En plataformas online como Myinvestor, se puede empezar desde 1 €. En bancos tradicionales, el mínimo suele ser 150-300 €. Los fondos institucionales tienen mínimos de 100.000 € o más.