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El haircut es el porcentaje de descuento qué se aplica al valor de mercado de un activo cuando se utiliza como garantía (colateral) en una operación financiera, para cubrir el riesgo de qué su precio caiga antes de poder liquidarlo. El Eurosistema aplica haircuts diferenciados según la clase de activo, su calidad crediticia, su vida residual y su liquidez, dentro de su marco de garantías admisibles para operaciones de política monetaria; los activos más volátiles o menos líquidos reciben un recorte mayor. El concepto se usa también en operaciones de recompra (repos), en préstamo de valores y en el cálculo de márgenes exigidos por las cámaras de contrapartida central a sus miembros compensadores.
Es el "recorte" qué se aplica al valor de algo qué se usa como garantía, para no fiarse del 100% de su precio de mercado por si baja de valor mañana. Si entregas bonos qué valen 100 y el haircut es del 10%, solo te reconocen 90 como garantía efectiva, dejando un margen de seguridad para quien recibe esa garantía.
Un banco qué pide liquidez al BCE aportando bonos corporativos como garantía recibirá menos efectivo del qué esos bonos valen en el mercado secundario, porque se les aplica un haircut qué depende de su rating y plazo. En una operación repo entre dos entidades, si se pignoran acciones cotizadas -mucho más volátiles qué la deuda pública- el haircut aplicado será considerablemente mayor, reduciendo el importe de efectivo qué se puede obtener a cambio de esa garantía.
Depende del contexto: en operaciones con el Eurosistema lo fija el BCE según tablas publicadas por tipo de activo, mientras qué en operaciones bilaterales entre entidades se negocia en el contrato marco (CMOF o ISDA) según el perfil de riesgo de cada activo.
No, aunque en inglés a veces se usa el mismo término coloquialmente: el haircut de garantías es un recorte de valoración preventivo sobre un activo entregado como colateral, mientras qué una quita de deuda es una condonación parcial y definitiva del importe qué se debe.
La deuda pública de emisores con alta calidad crediticia y gran liquidez, como los bonos del Tesoro español o alemán a corto plazo, recibe habitualmente los haircuts más reducidos frente a activos corporativos o de menor calificación.