Inicio › Financiero › el interés compuesto en el ahorro
El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses generados por un capital se reinvierten y pasan a generar, a su vez, nuevos intereses. A diferencia del interés simple, que solo remunera el capital inicial, el compuesto hace que la base sobre la que se calcula crezca en cada periodo, produciendo un efecto acumulativo cada vez mayor con el paso del tiempo.
Es cuando tus ahorros generan intereses, y esos intereses también empiezan a generar intereses. Es como una bola de nieve: al principio crece poco, pero con los años se acelera y el dinero se multiplica solo. Cuanto más tiempo lo dejes, más brutal es el efecto.
La clave del interés compuesto es el tiempo. Los primeros años el crecimiento parece modesto, pero con las décadas se dispara. Por eso empezar a ahorrar pronto, aunque sean cantidades pequeñas, supera a empezar tarde con cantidades grandes. Einstein lo llamó, según la leyenda, 'la octava maravilla del mundo'.
Invertir 10.000 € al 6% anual durante 30 años, reinvirtiendo los intereses, produce unos 57.400 € (frente a los 28.000 € que darían con interés simple). Aportar además 100 € al mes durante esos 30 años elevaría el total muy por encima de los 150.000 €. El grueso de la ganancia procede de los últimos años.
Es la base de la inversión a largo plazo en fondos indexados, planes de pensiones y carteras diversificadas: reinvertir dividendos e intereses en lugar de retirarlos. La regla del 72 (dividir 72 entre el tipo de interés) estima los años que tarda en duplicarse el capital. La constancia y el tiempo pesan más que acertar el momento.
El error más común es infravalorar el tiempo y empezar tarde a ahorrar. Otro es retirar los intereses, rompiendo la capitalización. También se olvidan la inflación (que resta rentabilidad real) y las comisiones (que, compuestas, también erosionan mucho el resultado a largo plazo).
El interés compuesto es el fundamento matemático del ahorro y la inversión a largo plazo, opuesto al interés simple.
El que se calcula sobre el capital y también sobre los intereses ya acumulados.
El simple solo remunera el capital inicial; el compuesto reinvierte los intereses.
Porque el crecimiento se acelera con los años: cuanto antes se empieza, mayor es el efecto.
Dividir 72 entre el tipo de interés estima los años que tarda el capital en duplicarse.
Retirar los intereses, la inflación y las comisiones, que también se componen.