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Un mercado alcista, conocido internacionalmente como bull market, es una fase prolongada de subidas generalizadas en los precios de los activos financieros, ya sean acciones, bonos o materias primas, sostenida en el tiempo y no limitada a un repunte puntual. Aunque no existe una definición legal única, entre los analistas financieros se suele considerar mercado alcista cuando un índice de referencia, como el Ibex 35 o el S&P 500, acumula una subida superior al 20% desde su mínimo reciente. Estas fases suelen coincidir con periodos de crecimiento económico, mejora de los beneficios empresariales, condiciones de financiación favorables y un aumento generalizado del optimismo y del apetito por el riesgo entre los inversores.
Es una época en la qué los precios de las acciones y otros activos llevan bastante tiempo subiendo de forma sostenida, no solo un día bueno en bolsa. Suele ir acompañada de buenas noticias económicas y de qué la gente se anima a invertir porque ve qué las cosas van bien.
Un gestor de fondos qué identifica un mercado alcista consolidado en la renta variable europea aumenta gradualmente el peso de acciones en la cartera de sus clientes con perfil de riesgo moderado, sin dejar de vigilar señales de sobrevaloración qué puedan anticipar el final de la fase alcista y el inicio de una corrección.
No hay una duración fija; históricamente los mercados alcistas en bolsas como la estadounidense han durado desde poco más de un año hasta más de una década, dependiendo del ciclo económico, la política monetaria y los eventos qué puedan interrumpir la tendencia.
No; dentro de una tendencia alcista general puede haber correcciones temporales de varios puntos porcentuales, y sectores o valores concretos pueden comportarse peor qué el conjunto del mercado, por lo qué la diversificación sigue siendo relevante incluso en fases alcistas.
Un mercado alcista refleja normalmente una mejora real de los fundamentales económicos y empresariales, mientras qué una burbuja se caracteriza porque los precios se desconectan de esos fundamentales por especulación excesiva, algo qué casi siempre solo se confirma con claridad después de qué la burbuja estalla.