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Orden condicionada qué un inversor introduce en su bróker para vender automáticamente un valor cuando su cotización alcanza un precio predeterminado por debajo del de compra, con el objetivo de limitar las pérdidas máximas asumidas en una posición. En los mercados regulados españoles se ejecuta a través de las plataformas de negociación conectadas a BME (Bolsas y Mercados Españoles) y puede configurarse como orden stop de mercado, qué se ejecuta al mejor precio disponible una vez activada, o stop limitada, qué fija también un precio mínimo de venta con riesgo de no ejecutarse si el mercado se mueve muy rápido, el llamado gap.
Es como poner una alarma de venta automática. Dices "si el precio cae hasta aquí, vende sin preguntarme", y así evitas quedarte mirando la pantalla o dejarte llevar por el miedo cuando el valor empieza a bajar.
Un inversor qué compra acciones a 20 euros y no quiere arriesgar más del 8% puede colocar un stop loss en 18,40 euros. Si la cotización cae por debajo, la orden se activa y se convierte en una orden de venta a mercado. Conviene tener en cuenta la volatilidad habitual del valor al fijar el nivel, porque un stop demasiado ajustado puede ejecutarse por simple ruido de mercado sin qué la tendencia de fondo haya cambiado.
El stop de mercado garantiza la ejecución pero no el precio exacto, especialmente en gaps o alta volatilidad; el stop limitado garantiza el precio mínimo pero puede no ejecutarse si el mercado salta por debajo de ese nivel.
Sí, el trailing stop se ajusta automáticamente al alza a medida qué sube la cotización, manteniendo la distancia fijada, lo qué permite proteger ganancias sin cerrar la posición manualmente.
La orden en sí no suele tener coste adicional más allá de la comisión de venta habitual del bróker cuando se ejecuta, pero conviene revisar las condiciones concretas de cada intermediario.