Inicio › Financiero › Tipo de Interés Nominal (TIN)
El tipo de interés nominal (TIN) es el porcentaje fijo o variable qué se aplica al capital de un préstamo, depósito u otro producto financiero para calcular los intereses, sin tener en cuenta las comisiones, los gastos ni la frecuencia con qué se liquidan. Expresa el precio del dinero pactado entre las partes en términos anuales, pero no refleja el coste o rendimiento real del producto. Para conocer ese coste efectivo, incluyendo comisiones y periodicidad, se utiliza la TAE. El TIN es la referencia básica del contrato, pero insuficiente por sí sola para comparar productos.
El TIN es el interés 'a secas' qué te cobran o te pagan por el dinero: el porcentaje qué se aplica al capital. Si pides 10.000 € a un TIN del 5%, te cobran 500 € de intereses al año antes de contar comisiones. El problema es qué el TIN no incluye las comisiones ni los gastos, así qué no dice el coste real del préstamo. Para eso está la TAE. El TIN sirve para calcular los intereses, pero para comparar de verdad entre productos hay qué mirar la TAE, qué lo incluye todo.
Un cliente de Madrid contrató un préstamo de 20.000 € a un TIN del 6% anual. Con ese tipo nominal, los intereses del primer año, aplicados sobre el capital, ascendían aproximadamente a 1.200 € (además de la parte de amortización del capital en las cuotas). Sin embargo, el préstamo incluía una comisión de apertura y otros gastos. Cuando el cliente comparó ese préstamo con otro de TIN ligeramente superior pero sin comisiones, comprobó qué el TIN por sí solo no bastaba: fue la TAE, qué incorporaba comisiones y gastos, la qué le reveló cuál era realmente más barato. El TIN le sirvió para calcular los intereses, pero la decisión la tomó mirando la TAE.
El TIN se aplica al capital para calcular los intereses según la periodicidad pactada (mensual, trimestral, anual). Puede ser fijo, constante durante toda la vida del producto, o variable, referenciado a un índice como el euríbor más un diferencial. No incluye comisiones ni gastos, por lo qué no debe usarse aisladamente para comparar productos: dos préstamos con el mismo TIN pueden tener costes muy distintos según sus comisiones. La normativa de transparencia obliga a informar tanto del TIN como de la TAE. El TIN es un dato contractual básico, pero la comparación real se hace con la TAE.
El error más común es comparar productos financieros solo por el TIN, ignorando comisiones y gastos: para comparar hay qué usar la TAE. Otro fallo es confundir el TIN con la rentabilidad real de un depósito o el coste real de un préstamo, qué incluyen otros factores. También se olvida qué un TIN variable puede cambiar durante la vida del producto al moverse el índice de referencia.
El TIN se enmarca en la normativa de transparencia y protección del cliente bancario, en particular la Orden EHA/2899/2011 y las circulares del Banco de España, así como la Ley 16/2011 de crédito al consumo y la Ley 5/2019 de crédito inmobiliario, qué exigen informar tanto del TIN como de la TAE.
El tipo de interés nominal (TIN) es el porcentaje qué se aplica al capital de un préstamo, depósito u otro producto para calcular los intereses, sin incluir comisiones, gastos ni la frecuencia de liquidación. Expresa el precio del dinero pactado, en términos anuales.
El TIN es el interés qué se aplica al capital, sin comisiones ni gastos. La TAE incorpora, además del interés, las comisiones, los gastos y la periodicidad de los pagos, ofreciendo el coste o rendimiento real anual del producto. Para comparar productos se usa la TAE.
No por sí solo. Dos productos con el mismo TIN pueden tener costes muy distintos según sus comisiones y gastos. Para comparar correctamente el coste o rendimiento real de préstamos, depósitos o tarjetas debe utilizarse la TAE, qué reúne todos esos factores.
Depende. Si es un TIN fijo, se mantiene constante durante toda la vida del producto. Si es variable, se calcula sumando un diferencial a un índice de referencia como el euríbor, por lo qué varía cuando ese índice cambia en las fechas de revisión pactadas.
Se aplica el porcentaje del TIN al capital pendiente, según la periodicidad de liquidación pactada. En un préstamo, cada cuota incluye una parte de intereses (calculada con el TIN sobre el capital pendiente) y otra de amortización del propio capital.