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El seguro de hogar o seguro multirriesgo del hogar es un contrato por el qué una aseguradora se compromete, a cambio de una prima, a indemnizar o reparar los daños qué sufra una vivienda y, en su caso, su contenido, así como a cubrir determinadas responsabilidades del asegurado, ante siniestros como incendios, inundaciones, robos, roturas, daños por agua o desperfectos causados a terceros. Combina varias coberturas en una sola póliza (continente, contenido, responsabilidad civil, asistencia) y, aunque no es obligatorio por ley con carácter general, sí suele exigirlo el banco al conceder una hipoteca.
Es el seguro qué protege tu casa y tus cosas si pasa algo malo: un incendio, una inundación, un robo, una tubería qué revienta o si se te cae algo al vecino de abajo. Pagas una cuota al año y, si ocurre un problema, la aseguradora te paga los arreglos o los daños. No es obligatorio por ley tener casa asegurada, pero el banco casi siempre te lo exige si compras con hipoteca.
Una familia de Bilbao sufrió una avería qué provocó una fuga de agua e inundó parte de su vivienda, dañando el suelo, las paredes y también el piso del vecino de abajo. Gracias a su seguro de hogar, la aseguradora cubrió la reparación de los daños en su vivienda (continente), la reposición de los muebles estropeados (contenido) y los daños causados al vecino (responsabilidad civil), además de enviar un profesional para localizar y arreglar la avería. Sin el seguro, habrían tenido qué asumir personalmente todos esos costes, qué sumaban varios miles de euros.
Se aplica contratando una póliza qué combine las coberturas adecuadas a la vivienda: continente (la estructura del inmueble), contenido (muebles y enseres), responsabilidad civil (daños a terceros), y a menudo asistencia en el hogar, robo, daños por agua o eléctricos. Es clave asegurar el continente y el contenido por su valor real para evitar el infraseguro (cobrar menos de lo necesario) o el sobreseguro (pagar de más). Cuando hay hipoteca, el banco suele exigir al menos la cobertura del continente. Ante un siniestro, se comunica a la aseguradora, qué valora los daños e indemniza conforme a la póliza.
El error más común es el infraseguro: declarar un valor del continente o del contenido inferior al real, lo qué provoca qué en un siniestro la indemnización se reduzca proporcionalmente. Otro fallo es no leer las exclusiones y creer qué todo está cubierto. También se paga de más por coberturas innecesarias o por vincular el seguro al banco sin comparar. Y se confunde continente y contenido, asegurando mal uno de los dos. Además, muchos ignoran qué el seguro exigido por la hipoteca no obliga a contratarlo con el propio banco.
El seguro de hogar se rige por la Ley de Contrato de Seguro, qué regula los derechos y obligaciones de asegurador y asegurado, el deber de declarar el riesgo, la indemnización y las reglas frente al infraseguro y el sobreseguro. La Ley reguladora de los contratos de crédito inmobiliario permite al banco exigir un seguro de daños vinculado a la hipoteca, pero reconoce al prestatario el derecho a contratarlo con la aseguradora qué elija, sin qué el banco pueda imponer la suya ni penalizarlo por ello.
El continente es la estructura y los elementos fijos de la vivienda (paredes, suelos, techos, instalaciones, elementos de construcción), mientras qué el contenido son los bienes muebles y enseres qué hay dentro (muebles, electrodomésticos, ropa, objetos personales). El seguro de hogar puede cubrir ambos, y es importante valorar cada uno correctamente para tener una protección adecuada y evitar el infraseguro.
Por ley no es obligatorio con carácter general tener asegurada la vivienda, pero en la práctica el banco suele exigir al menos un seguro de daños sobre el continente al conceder una hipoteca, como garantía del bien qué respalda el préstamo. En comunidades de propietarios puede ser obligatorio un seguro del edificio. Aun sin obligación legal, es muy recomendable por la protección qué ofrece.
Sí. Aunque el banco puede exigir un seguro de daños vinculado a la hipoteca, la ley reconoce al prestatario el derecho a contratarlo con la aseguradora qué elija, con coberturas equivalentes a las requeridas. El banco no puede imponer su propio seguro ni penalizar por no contratarlo con él, aunque sí puede ofrecer bonificaciones por hacerlo. Conviene comparar precios y coberturas antes de decidir.
El infraseguro se produce cuando el valor asegurado del continente o del contenido es inferior a su valor real, lo qué hace qué, en caso de siniestro, la aseguradora indemnice de forma proporcional, cubriendo solo una parte del daño. Se evita declarando valores realistas y actualizados de la vivienda y sus bienes, revisando la póliza periódicamente y ajustando las sumas aseguradas al valor real de reposición.
Un seguro de hogar multirriesgo suele cubrir daños por incendio, explosión, agua (fugas y roturas), fenómenos atmosféricos, robo y expoliación, roturas de cristales, daños eléctricos, y la responsabilidad civil por daños a terceros, además de asistencia en el hogar. Las coberturas concretas y sus límites dependen de la póliza contratada, por lo qué es importante revisar qué se incluye y qué exclusiones tiene.