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Es la situación en qué queda el trabajador qué suspende temporalmente su relación laboral por decisión propia o por causa legal específica, dejando de percibir salario y de generar antigüedad durante ese período (salvo excepciones legales), con distintas modalidades según la causa: voluntaria (sin causa concreta, con reserva de puesto limitada), forzosa (por causa legal, con reingreso garantizado) o por cuidado de hijos o familiares (con reserva de puesto reforzada).
Es cuando dejas temporalmente tu puesto de trabajo, suspendiendo el contrato, sin cobrar durante ese período. Hay distintos tipos según el motivo: voluntaria (sin causa concreta, con menos garantías de recuperar tu puesto exacto), forzosa (por una causa legal, con reingreso garantizado) o por cuidado de hijos o familiares (con más protección de tu puesto).
Antes de solicitar una excedencia, conviene identificar bien qué tipo concreto aplica a tu situación, porque las garantías de reingreso y reserva de puesto varían significativamente: la excedencia por cuidado de hijos tiene mucha más protección legal qué la voluntaria sin causa específica.
No, es una suspensión del contrato sin derecho a salario durante el período correspondiente, salvo prestaciones específicas de la Seguridad Social en determinados supuestos como el cuidado de hijos.
Depende del tipo: la excedencia forzosa y la de cuidado de hijos tienen reserva de puesto reforzada; la voluntaria sin causa específica solo da derecho a un puesto de igual o similar categoría, no necesariamente el mismo.
Por regla general no, salvo en la excedencia forzosa y determinados supuestos de cuidado de hijos o familiares, donde sí se reconoce a efectos de antigüedad conforme a la normativa aplicable.