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El IoT logístico es la aplicación del internet de las cosas (Internet of Things) a la cadena de suministro: una red de sensores, etiquetas y dispositivos conectados instalados en vehículos, contenedores, palés, mercancías e instalaciones que capturan y transmiten datos en tiempo real sobre posición, temperatura, humedad, impactos, aperturas o consumo.
Sus tecnologías habilitadoras incluyen etiquetas RFID y BLE, registradores de temperatura, telemática embarcada, redes de bajo consumo (NB-IoT, LoRaWAN, Sigfox) y plataformas en la nube que agregan los datos y disparan alertas. La conexión de estos flujos con el WMS, el TMS y el ERP convierte los datos en decisiones operativas automatizadas.
Los beneficios documentados son visibilidad extremo a extremo de los envíos, trazabilidad de lotes, mantenimiento predictivo de flotas y equipos, control continuo de la cadena de frío y reducción de pérdidas y robos. Es una de las bases de la llamada logística 4.0 junto con el big data, la robótica y los gemelos digitales.
En palabras sencillas, el IoT logístico consiste en poner pequeños sensores con conexión a los camiones, contenedores y paquetes para saber en todo momento dónde están, a qué temperatura viajan y si alguien los ha golpeado o abierto, y que el sistema avise solo cuando algo va mal.
En la práctica se aplica en el control de la cadena de frío de alimentos y fármacos (registradores que alertan si la temperatura sale del rango), en la telemática de flotas (consumo, conducción, geoposicionamiento), en el inventario permanente con RFID y en el seguimiento de activos retornables como palés y contenedores. El proyecto debe empezar por un caso de uso con ROI medible antes de escalar.
Pasa de hitos discretos (salida, llegada, escaneo) a datos continuos en tiempo real de posición y condición de la carga, lo que permite reaccionar durante el transporte y no después de la incidencia.
RFID y BLE para identificación de corto alcance, redes celulares NB-IoT o LTE-M y redes LPWAN como LoRaWAN y Sigfox para sensores de bajo consumo, combinadas con GPS para el posicionamiento.
Sí, si se acota a un caso concreto: registradores de temperatura en cadena de frío o localizadores en activos que se pierden con frecuencia amortizan rápido; los despliegues masivos sin caso de negocio claro rara vez compensan.