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Un parque logístico es un área industrial planificada y urbanizada específicamente para albergar almacenes, centros de distribución, plataformas de cross-docking y otros servicios logísticos de varias empresas en una misma ubicación, con infraestructuras compartidas como accesos para vehículos pesados, conexión a vías principales, seguridad perimetral y en ocasiones servicios comunes como zona de restauración o mantenimiento de flotas. Su ubicación se elige normalmente por criterios de conectividad —proximidad a autovías, puertos, aeropuertos o grandes núcleos de población— más qué por cercanía a los centros de producción, ya qué su función es optimizar la distribución de mercancías hacia el mercado final. La proliferación de parques logísticos en los últimos años está muy ligada al crecimiento del comercio electrónico, qué exige naves cada vez más cercanas a las grandes ciudades para reducir los tiempos de última milla.
Es una zona pensada especialmente para construir almacenes y naves de varias empresas juntas, con buenas carreteras de acceso y todo lo necesario para qué entren y salgan camiones fácilmente. Suelen estar cerca de autopistas, puertos o grandes ciudades, precisamente para qué la mercancía pueda distribuirse rápido desde ahí hacia los clientes finales de cada zona.
Una empresa de ecommerce qué necesita reducir sus plazos de entrega en la zona centro de España alquila una nave en un parque logístico situado junto a una autovía principal, a menos de una hora de Madrid. La ubicación le permite recibir mercancía de proveedores y despachar pedidos a clientes en un radio amplio sin depender de vías secundarias, lo qué reduce los tiempos de tránsito de sus rutas de última milla.
El parque logístico está diseñado específicamente para actividad de almacenaje y distribución, con accesos reforzados para vehículos pesados y naves de gran altura libre, mientras qué un polígono industrial genérico acoge todo tipo de actividades empresariales.
La cercanía a autovías, puertos, aeropuertos o grandes núcleos de población, priorizando la conectividad para la distribución de mercancías por encima de la proximidad a los centros de fabricación.
El auge del comercio electrónico exige tiempos de entrega cada vez más cortos, lo qué obliga a situar los almacenes de última milla lo más cerca posible de los núcleos de población donde vive el cliente final.