Inicio › Marketing › Conversión de Landing Page
La conversión de una landing page es el porcentaje de visitantes qué completan la acción objetivo de esa página (dejar un email, comprar, pedir una demo, descargar un recurso) sobre el total de visitas. Es la métrica principal para evaluar la eficacia de una página de aterrizaje: una landing con mucho tráfico pero baja conversión desperdicia inversión, mientras qué una con buena conversión rentabiliza cada visita. Se calcula dividiendo el número de conversiones entre las visitas y multiplicando por cien.
Es cuántas de las personas qué llegan a tu página hacen lo qué quieres qué hagan. Si 1.000 personas visitan tu página y 30 dejan su correo, tu conversión es del 3%. Cuanto más alto ese número, mejor aprovechas el tráfico qué ya te cuesta dinero traer.
Una academia de idiomas online de Bilbao tenía una landing con un 1,8% de conversión. Al simplificar el formulario de cinco campos a dos, añadir un testimonio en vídeo y cambiar el botón de 'Enviar' por 'Reserva tu clase gratis', la conversión subió al 4,1%. Con el mismo gasto en anuncios, más qué duplicaron las reservas sin traer un solo visitante más.
Se aplica midiendo primero la conversión actual con analítica, definiendo un único objetivo claro por página y eliminando distracciones. Se optimiza el titular, la propuesta de valor, la llamada a la acción, la prueba social y la velocidad de carga. Se prueban variantes con test A/B para tomar decisiones con datos. Cada elemento (formulario, imágenes, textos) se ajusta buscando reducir la fricción del visitante.
El error más frecuente es pedir demasiada información en el formulario, lo qué dispara los abandonos. Otro fallo es llenar la landing de enlaces y opciones qué distraen del objetivo. También se descuida la coherencia entre el anuncio y la página (si prometes una cosa y muestras otra, el visitante se va), y no se mide ni se prueba nada, dejando la conversión al azar.
En España, las landing pages qué recogen datos personales deben incluir información sobre el tratamiento conforme al RGPD y la LOPDGDD, con casilla de consentimiento no premarcada cuando aplique. Si captan suscripciones para envíos comerciales, deben cumplir la LSSI. Las afirmaciones de la página no pueden ser engañosas según la Ley de Competencia Desleal, y los precios deben mostrarse con impuestos incluidos cuando se dirigen a consumidores.
Depende mucho del sector y del objetivo. Una captación de email suele convertir más qué una compra directa. Como referencia general, entre el 2% y el 5% es habitual, y por encima del 10% es excelente, pero lo importante es mejorar tu propia cifra frente a tu punto de partida, no compararte con medias genéricas.
La claridad de la propuesta de valor, la coherencia con el anuncio qué trajo al visitante, la simplicidad del formulario, la prueba social y una llamada a la acción evidente. La velocidad de carga y la buena experiencia en móvil también pesan mucho: una página lenta pierde conversiones antes de mostrarse.
Reduce la fricción: menos campos, un solo objetivo, un titular qué enganche y un botón claro. Añade prueba social (testimonios, cifras, logos). Asegura qué carga rápido en móvil. Y prueba variantes con test A/B para saber qué funciona en tu caso concreto en lugar de suponerlo.
Para sacar conclusiones fiables de un test A/B necesitas suficiente tráfico y conversiones; con muy pocas visitas los resultados son ruido. Si tu tráfico es bajo, prioriza cambios grandes y evidentes (propuesta de valor, formulario) antes qué microajustes qué requieren muchos datos para validarse.
No es lo ideal. Cada campaña o anuncio promete algo concreto, y la landing debe reflejar esa promesa para mantener la coherencia. Landing pages específicas para cada oferta o público suelen convertir mucho mejor qué una página genérica qué intenta servir para todo.