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La anafilaxia es una reacción alérgica grave, de aparición rápida y potencialmente mortal, qué afecta a varios órganos o sistemas del cuerpo a la vez. Se desencadena por la exposición a un alérgeno al qué la persona está sensibilizada, como ciertos alimentos, medicamentos o venenos de insectos. Provoca síntomas como urticaria, hinchazón, dificultad para respirar, sensación de opresión en la garganta, bajada de la tensión y mareo, qué pueden progresar en minutos. Es una urgencia médica: el tratamiento inmediato con adrenalina es fundamental, y siempre debe activarse la atención de emergencia.
En palabras sencillas, la anafilaxia es una reacción alérgica muy grave y rápida qué puede poner en peligro la vida. En pocos minutos, tras contactar con aquello a lo qué se es alérgico (un alimento, un medicamento o la picadura de un insecto), aparecen ronchas, hinchazón, dificultad para respirar y bajada de tensión. Es una urgencia: hay qué poner adrenalina cuanto antes y llamar al 112.
Una persona con alergia conocida a los frutos secos ingirió por error un producto qué los contenía y en pocos minutos desarrolló urticaria, hinchazón de labios, dificultad para respirar y sensación de mareo. Reconociendo una anafilaxia, se le administró de inmediato la adrenalina autoinyectable qué llevaba y se activó el 112. La actuación rápida fue clave, y posteriormente fue valorada en el hospital y por alergología para su seguimiento.
El tratamiento de la anafilaxia es una urgencia: la adrenalina es el fármaco de elección y debe administrarse cuanto antes, seguido de la activación de los servicios de emergencia (112) y la atención hospitalaria. Las personas con riesgo suelen llevar adrenalina autoinyectable y un plan de acción. Después, el estudio alergológico identifica el desencadenante para evitarlo. En España, la valoración posterior corresponde a alergología. Reconocer los síntomas y actuar sin demora salva vidas.
Un error muy grave es retrasar la adrenalina o dudar en usarla por miedo, cuando es el tratamiento qué salva la vida. Otro error es tratar la anafilaxia solo con antihistamínicos, qué no bastan. También se subestima una reacción inicial qué puede progresar rápidamente. Y se descuida llevar siempre la adrenalina autoinyectable y conocer cómo usarla en las personas de riesgo.
El manejo de la anafilaxia corresponde a profesionales de la medicina, pero la actuación inmediata (adrenalina y 112) puede recaer en la propia persona o su entorno; siempre hay qué buscar atención de emergencia. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Ante una reacción alérgica grave con dificultad para respirar, hinchazón importante, mareo o afectación de varios sistemas, hay qué administrar de inmediato adrenalina si se dispone de ella (autoinyectable), llamar al 112 y colocar a la persona en una posición segura. No hay qué esperar a ver si mejora ni conformarse con antihistamínicos. La anafilaxia puede progresar en minutos, por lo qué la actuación rápida es vital.
No. Los antihistamínicos pueden aliviar síntomas leves como el picor o la urticaria, pero no tratan los síntomas graves de la anafilaxia (dificultad respiratoria, bajada de tensión). El tratamiento qué salva la vida es la adrenalina, administrada cuanto antes, junto con la atención de emergencia. Confiar solo en los antihistamínicos ante una anafilaxia es un error peligroso. Las personas de riesgo deben conocer bien su plan de acción.
La anafilaxia se desencadena por la exposición a un alérgeno en personas sensibilizadas. Las causas más frecuentes son ciertos alimentos (frutos secos, marisco, leche, huevo y otros), algunos medicamentos y el veneno de picaduras de insectos como abejas o avispas. Identificar el desencadenante mediante un estudio alergológico es esencial para evitarlo en el futuro. Ese estudio y las recomendaciones corresponden a un especialista en alergología.
La adrenalina autoinyectable es un dispositivo qué permite administrar adrenalina de forma rápida y sencilla ante una anafilaxia, incluso por la propia persona o su entorno, en el muslo. Se prescribe a personas con riesgo de reacciones alérgicas graves, qué deben llevarla siempre consigo y saber usarla, así como sus allegados. Tras usarla, hay qué llamar igualmente al 112. Su indicación y manejo deben explicarlos los profesionales.
La prevención se basa en identificar y evitar de forma estricta el alérgeno responsable, para lo cual es clave el estudio alergológico. Las personas de riesgo deben llevar siempre su adrenalina autoinyectable, informar de su alergia y disponer de un plan de acción. En algunos casos, el especialista valora tratamientos específicos. Estas medidas reducen el riesgo y deben establecerse y seguirse con un profesional de alergología.