Inicio › Medicina › Rinitis Alérgica
La rinitis alérgica es la inflamación de la mucosa de la nariz provocada por una reacción alérgica frente a sustancias del ambiente (alérgenos) como el polen, los ácaros del polvo, los epitelios de animales o los hongos. Provoca estornudos en salvas, picor nasal, secreción acuosa y congestión, a menudo acompañados de picor y lagrimeo ocular. Puede ser estacional (por pólenes, típica de la primavera) o persistente (por ácaros u otros alérgenos presentes todo el año). Es muy frecuente, se asocia al asma y, aunque no es grave, puede afectar de forma importante a la calidad de vida.
En palabras sencillas, la rinitis alérgica es cuando la nariz reacciona de forma exagerada a cosas del ambiente, como el polen o los ácaros del polvo, y provoca estornudos seguidos, picor, mocos líquidos y congestión, muchas veces con los ojos rojos y llorosos. Puede darse solo en primavera (por el polen) o durante todo el año (por los ácaros). No es grave, pero molesta mucho.
Una persona consultaba cada primavera por estornudos en salvas, picor de nariz, secreción acuosa y picor y lagrimeo en los ojos, qué coincidían con la época de polinización. Se orientó como una rinitis alérgica estacional por polen. Se recomendaron medidas para reducir la exposición al alérgeno, tratamiento con antihistamínicos y, según los síntomas, corticoides nasales, valorando el estudio alergológico para identificar los alérgenos implicados.
El tratamiento de la rinitis alérgica combina la reducción de la exposición a los alérgenos, el uso de antihistamínicos y corticoides nasales indicados por el profesional para controlar los síntomas y, en casos seleccionados, la inmunoterapia (vacunas de la alergia) qué actúa sobre la causa. El estudio alergológico ayuda a identificar los desencadenantes. En España, el manejo corresponde a atención primaria y alergología. Controlarla mejora la calidad de vida y puede ayudar en el asma asociado.
Un error frecuente es confundir la rinitis alérgica con catarros de repetición, cuando su causa y tratamiento son distintos. Otro error es abusar de los descongestionantes nasales, qué a la larga pueden empeorar la congestión. También se descuidan las medidas para reducir la exposición al alérgeno. Y se infravalora su impacto y su relación con el asma.
El diagnóstico y tratamiento de la rinitis alérgica corresponden a profesionales de la medicina; el estudio alergológico y la inmunoterapia deben indicarlos y supervisarlos profesionales. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
El catarro está causado por virus, suele durar unos días y puede cursar con malestar o algo de fiebre. La rinitis alérgica se debe a una reacción alérgica frente a alérgenos, no da fiebre, suele acompañarse de picor nasal y ocular y de estornudos en salvas, y aparece de forma repetida en relación con la exposición (por ejemplo, en primavera). Distinguirlas es importante para el tratamiento y corresponde a un profesional.
Depende del alérgeno. En la alergia al polen ayudan mantener ventanas cerradas en los picos de polinización, evitar actividades al aire libre en esos momentos y usar gafas de sol. En la alergia a los ácaros, ayudan fundas antiácaros, reducir el polvo y controlar la humedad. Estas medidas complementan el tratamiento. El profesional puede orientar las más adecuadas según los alérgenos identificados en el estudio.
Sí. La rinitis alérgica y el asma comparten una base alérgica común y con frecuencia coexisten; controlar bien la rinitis puede ayudar en el manejo del asma asociado. Por eso, en personas con rinitis alérgica, conviene valorar la presencia de síntomas respiratorios. El abordaje conjunto de ambas condiciones mejora los resultados. La valoración y el tratamiento deben realizarse con los profesionales correspondientes.
La inmunoterapia, conocida como vacuna de la alergia, es un tratamiento qué administra de forma controlada el alérgeno responsable para qué el sistema inmunitario se vaya tolerando a él, reduciendo los síntomas a largo plazo. Actúa sobre la causa, no solo sobre los síntomas. Se indica en casos seleccionados tras un estudio alergológico y debe ser prescrita y supervisada por un especialista en alergología.
Los descongestionantes nasales pueden aliviar la congestión de forma puntual, pero su uso prolongado puede provocar un efecto rebote qué empeora la congestión, por lo qué no deben utilizarse de forma continuada sin control. Para la rinitis alérgica se prefieren otros tratamientos, como los antihistamínicos y los corticoides nasales indicados por el profesional. El uso de cualquier fármaco nasal debe seguir las recomendaciones médicas.