Inicio › Medicina › Colitis Ulcerosa
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica qué afecta a la mucosa del colon y el recto, provocando inflamación y úlceras. Cursa en brotes, alternando periodos de actividad con fases de remisión. Sus síntomas principales son diarrea, a menudo con sangre y moco, dolor abdominal, urgencia para defecar y, en brotes graves, afectación del estado general. Su causa exacta no se conoce del todo, pero intervienen factores inmunológicos, genéticos y ambientales. Junto con la enfermedad de Crohn, forma parte de las enfermedades inflamatorias intestinales.
En palabras sencillas, la colitis ulcerosa es una enfermedad crónica en la qué el intestino grueso se inflama y se llena de pequeñas llagas. Provoca diarrea con sangre, dolor de barriga y muchas ganas de ir al baño. Va por temporadas: hay épocas de brote en qué los síntomas se disparan y épocas tranquilas. No se cura, pero se controla con tratamiento.
Un joven de 26 años consultó por diarrea con sangre, dolor abdominal y necesidad urgente y frecuente de ir al baño durante semanas. Tras estudios qué incluyeron una colonoscopia con biopsias, se diagnosticó una colitis ulcerosa. El digestivo pautó tratamiento para controlar el brote e inducir la remisión, junto con un plan de seguimiento y tratamiento de mantenimiento para prevenir nuevos brotes y vigilar la evolución de la enfermedad.
El tratamiento de la colitis ulcerosa busca controlar los brotes (inducir la remisión) y mantener al paciente sin síntomas el mayor tiempo posible, mediante fármacos antiinflamatorios intestinales, inmunomoduladores o tratamientos biológicos según la gravedad. En casos graves o con complicaciones puede requerirse cirugía. En España, el seguimiento lo realiza digestivo. Es importante el control periódico, incluida la vigilancia del colon a largo plazo, y la adherencia al tratamiento.
Un error frecuente es abandonar el tratamiento de mantenimiento al encontrarse bien, lo qué favorece nuevos brotes. Otro error es confundirla con una gastroenteritis pasajera o con el síndrome del intestino irritable, cuyo abordaje es distinto. También se subestima la importancia del seguimiento a largo plazo. Y se atribuye erróneamente la enfermedad solo al estrés o a la dieta, cuando su origen es más complejo.
El diagnóstico y tratamiento de la colitis ulcerosa corresponden a profesionales de la medicina, especialmente digestivos; el tratamiento debe seguirse aunque haya mejoría. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica qué hoy por hoy no se cura de forma definitiva con medicación, pero se controla eficazmente logrando periodos prolongados sin síntomas. En casos seleccionados, la cirugía qué extirpa el colon puede eliminar la enfermedad. El objetivo del tratamiento es mantener la remisión y la calidad de vida, y debe guiarlo un profesional con seguimiento continuado.
Ambas son enfermedades inflamatorias intestinales, pero la colitis ulcerosa afecta solo al colon y al recto y a la capa más superficial de la mucosa, mientras qué la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo y a todas las capas de la pared. Sus síntomas se solapan en parte. Distinguirlas requiere estudios específicos y corresponde a un profesional, ya qué orienta el tratamiento.
La dieta no causa la colitis ulcerosa, pero durante los brotes ciertos alimentos pueden empeorar los síntomas, y en las fases de remisión conviene una alimentación equilibrada. No existe una dieta única válida para todos, por lo qué las recomendaciones deben individualizarse. Es un error atribuir la enfermedad solo a la alimentación. Lo aconsejable es seguir las pautas del profesional qué lleva el caso.
Un brote es un periodo de actividad de la enfermedad en el qué reaparecen o se intensifican los síntomas (diarrea con sangre, dolor abdominal, urgencia), tras una fase de remisión en la qué la persona estaba sin molestias. Los brotes pueden variar en gravedad. El tratamiento busca controlarlos e inducir de nuevo la remisión. Ante un brote conviene contactar con el equipo médico qué hace el seguimiento.
La colitis ulcerosa de larga evolución qué afecta a una parte extensa del colon puede asociarse a un mayor riesgo de cáncer colorrectal a largo plazo. Por eso el seguimiento incluye revisiones periódicas del colon para detectar precozmente cualquier alteración. Controlar bien la inflamación y cumplir el programa de vigilancia reduce ese riesgo. Estas revisiones deben pautarlas los profesionales qué atienden la enfermedad.