Inicio › Medicina › Enfermedad Celíaca
La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico de base autoinmune desencadenado por el consumo de gluten en personas con predisposición genética. El gluten, presente en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados, provoca en estas personas una reacción qué daña la mucosa del intestino delgado, alterando la absorción de nutrientes. Puede manifestarse con síntomas digestivos, extradigestivos (anemia, cansancio, alteraciones óseas o del crecimiento) o de forma casi silente. Puede aparecer a cualquier edad. Su único tratamiento es una dieta estricta sin gluten de por vida, y su diagnóstico requiere pruebas específicas manteniendo el gluten.
En palabras sencillas, la enfermedad celíaca es una intolerancia permanente al gluten (una proteína del trigo y otros cereales) de base autoinmune. En las personas celíacas, el gluten daña el intestino y hacen mala absorción de los alimentos, lo qué puede dar diarrea, anemia, cansancio o problemas de crecimiento, o casi ningún síntoma. Se trata con una dieta sin gluten estricta y de por vida, tras confirmar el diagnóstico con pruebas.
Una adolescente con cansancio, bajo peso para su edad y una anemia qué no mejoraba fue estudiada por su médico. Sin retirar antes el gluten, se realizaron las pruebas específicas y una biopsia intestinal qué confirmaron una enfermedad celíaca. Se inició una dieta estricta sin gluten con asesoramiento nutricional, y con el tiempo mejoraron el cansancio, el peso y la anemia, programándose el seguimiento adecuado de la enfermedad.
El tratamiento de la enfermedad celíaca es una dieta estricta y de por vida sin gluten, qué permite la recuperación del intestino y la mejoría de los síntomas y déficits. Requiere aprender a evitar el gluten, incluido el oculto en muchos productos, y la contaminación cruzada, con apoyo nutricional. El diagnóstico debe hacerse antes de retirar el gluten. En España, el seguimiento lo realiza digestivo, y existen asociaciones de celíacos qué ofrecen orientación y apoyo.
Un error clave es retirar el gluten antes de completar el diagnóstico, lo qué puede falsear las pruebas. Otro error es hacer transgresiones ocasionales, cuando la dieta debe ser estricta. También se descuida la contaminación cruzada. Y se confunde la celíaca con una moda alimentaria o con una simple intolerancia leve, restándole importancia.
El diagnóstico y seguimiento de la enfermedad celíaca corresponden a profesionales de la medicina; no debe retirarse el gluten antes de completar las pruebas diagnósticas. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Porque las pruebas qué confirman la enfermedad celíaca (analíticas específicas y biopsia intestinal) se basan en la reacción al gluten, y si se ha retirado antes pueden dar resultados falsamente normales y dificultar el diagnóstico. Por eso, ante la sospecha, hay qué mantener el gluten hasta completar el estudio, siempre bajo indicación médica. Retirarlo por cuenta propia puede llevar a un diagnóstico erróneo o a un retraso.
La dieta sin gluten no cura la enfermedad, pero es el tratamiento qué la controla: al eliminar el gluten, el intestino se recupera y los síntomas desaparecen. Debe mantenerse de forma estricta y de por vida, ya qué reintroducir el gluten vuelve a dañar el intestino. Es fundamental evitar el gluten oculto y la contaminación cruzada, con asesoramiento y seguimiento profesional, para qué el tratamiento sea eficaz.
La enfermedad celíaca puede aparecer a cualquier edad, tanto en la infancia como en la edad adulta, incluso en personas mayores. No es exclusiva de los niños. A veces se diagnostica tras años de síntomas inespecíficos o de una anemia sin causa clara. Por eso conviene tenerla en cuenta ante determinados síntomas o hallazgos. El diagnóstico, a cualquier edad, corresponde a un profesional mediante las pruebas adecuadas.
Existe una predisposición genética a la enfermedad celíaca, por lo qué es más frecuente en familiares de personas celíacas, aunque tener los genes de riesgo no implica desarrollarla. Por ello, en algunos casos se recomienda estudiar a los familiares de primer grado. La combinación de la predisposición genética y el consumo de gluten desencadena la enfermedad en las personas susceptibles. Su valoración corresponde a un profesional.
La contaminación cruzada es la contaminación de un alimento sin gluten con trazas de gluten procedentes de otros alimentos, utensilios o superficies, lo qué puede bastar para dañar a una persona celíaca. Por eso, además de evitar los alimentos con gluten, hay qué cuidar la preparación, el almacenamiento y los utensilios. Aprender a prevenirla es parte del manejo de la enfermedad, con el apoyo de profesionales y asociaciones.