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La gastroenteritis es la inflamación del estómago y el intestino qué provoca diarrea, a menudo acompañada de vómitos, dolor abdominal y en ocasiones fiebre. La mayoría de los casos son de origen infeccioso, causados por virus (los más frecuentes), bacterias o parásitos, y muchos se relacionan con alimentos o agua contaminados o con el contacto con personas enfermas. Suele ser un proceso autolimitado qué se resuelve en pocos días, pero su principal riesgo es la deshidratación, especialmente en niños pequeños, personas mayores o con enfermedades de base. La rehidratación es la base del tratamiento.
En palabras sencillas, la gastroenteritis es cuando el estómago y el intestino se irritan y aparecen diarrea, vómitos, dolor de barriga y a veces fiebre. Suele deberse a un virus o a algo qué sentó mal, y casi siempre se pasa en unos días. Lo más importante es no deshidratarse, es decir, ir reponiendo líquidos y sales poco a poco, sobre todo en niños y personas mayores.
Una persona comenzó con vómitos, diarrea frecuente y dolor abdominal tras un cuadro qué también afectó a otros miembros de la familia. Se orientó como una gastroenteritis, probablemente vírica. Al tratarse de un adulto sano, se recomendó rehidratación con soluciones de sales, tomar líquidos a pequeños sorbos, reintroducir la alimentación de forma progresiva y vigilar signos de deshidratación, indicando cuándo debería consultar de nuevo.
El tratamiento de la gastroenteritis se centra en la rehidratación (reponer líquidos y sales, preferiblemente con soluciones de rehidratación oral), la reintroducción progresiva de la alimentación y el reposo, sin necesidad de antibióticos en la mayoría de los casos, qué son víricos. Se vigilan los signos de deshidratación. En España, la valoración corresponde a atención primaria y pediatría. Los antibióticos solo se usan en casos concretos indicados por el profesional.
Un error frecuente es tomar antibióticos por cuenta propia, innecesarios en la mayoría de las gastroenteritis víricas. Otro error es dejar de beber por miedo a vomitar, lo qué favorece la deshidratación; hay qué tomar líquidos poco a poco. También se usan sueros caseros mal preparados. Y se descuidan los signos de deshidratación en niños y personas mayores, qué son los más vulnerables.
El diagnóstico y tratamiento de la gastroenteritis corresponden a profesionales de la medicina; ante signos de deshidratación, sangre en las heces o fiebre alta hay qué consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Lo principal es mantener una buena hidratación reponiendo líquidos y sales, preferiblemente con soluciones de rehidratación oral, bebiendo a pequeños sorbos aunque haya vómitos, y reintroduciendo la alimentación de forma progresiva con comidas suaves. Conviene el reposo y vigilar los signos de deshidratación. En la mayoría de los casos no hacen falta antibióticos. Ante empeoramiento o señales de alarma, hay qué consultar con un profesional.
En la mayoría de los casos, no. Las gastroenteritis suelen estar causadas por virus, sobre los qué los antibióticos no actúan, por lo qué el tratamiento es la rehidratación y el reposo. Solo en determinadas gastroenteritis bacterianas o parasitarias, y en ciertas situaciones, el profesional puede indicar antibióticos u otros fármacos. Automedicarse con antibióticos no está justificado y puede ser contraproducente.
Algunos signos de deshidratación son sed intensa, boca seca, orinar poco y de color oscuro, debilidad, mareo y, en niños, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, decaimiento o menor cantidad de pañales mojados. La deshidratación es el principal riesgo de la gastroenteritis, sobre todo en niños pequeños y personas mayores. Ante estos signos hay qué consultar, ya qué puede requerir una valoración y tratamiento médicos.
La mayoría de las gastroenteritis son autolimitadas y mejoran en unos pocos días, aunque la diarrea puede durar algo más. Si los síntomas se prolongan, hay fiebre alta, sangre en las heces, vómitos qué impiden beber o signos de deshidratación, conviene consultar. En personas vulnerables la evolución debe vigilarse más de cerca. Ante dudas o empeoramiento, es preferible acudir a un profesional de la medicina.
Ayudan a prevenirla el lavado frecuente de manos (especialmente antes de comer y tras ir al baño), una correcta manipulación y conservación de los alimentos, beber agua segura y evitar el contacto estrecho con personas enfermas. En el caso de algunas gastroenteritis víricas infantiles existen vacunas específicas. Estas medidas reducen el riesgo, y las recomendaciones concretas pueden consultarse con un profesional.