Inicio › Medicina › Hiperuricemia
La hiperuricemia es la elevación de los niveles de ácido úrico en la sangre por encima de lo normal. El ácido úrico es un producto del metabolismo qué, cuando se acumula, puede cristalizar y depositarse en las articulaciones (provocando gota) o en el riñón (favoreciendo cálculos). Muchas personas con hiperuricemia no tienen síntomas (hiperuricemia asintomática), mientras qué en otras se manifiesta en forma de crisis de gota o cálculos renales. Se relaciona con la alimentación, el alcohol, el sobrepeso, factores genéticos, ciertos medicamentos y algunas enfermedades. Su manejo depende de si produce o no síntomas, y combina hábitos y, si es preciso, medicación.
En palabras sencillas, la hiperuricemia es tener el ácido úrico alto en la sangre. Ese ácido, si se acumula, puede formar cristales qué se depositan en las articulaciones (y dan gota) o en el riñón (y forman piedras). Muchas veces no da síntomas, pero en otras aparece la gota o cálculos. Se relaciona con lo qué se come y se bebe, el sobrepeso y los genes. Se maneja con hábitos y, cuando hace falta, medicación.
A un hombre se le detectó en una analítica un ácido úrico elevado, sin haber tenido síntomas (hiperuricemia asintomática). El médico le explicó su relación con la gota y los cálculos, valoró posibles causas y factores (dieta, alcohol, peso, medicamentos) y recomendó medidas sobre el estilo de vida, decidiendo, según su situación, si convenía tratamiento para bajar el ácido úrico o mantener la vigilancia, con seguimiento.
El manejo de la hiperuricemia depende de si produce síntomas. La hiperuricemia asintomática suele abordarse con medidas de estilo de vida (dieta, moderar el alcohol, control del peso) y valorando factores y causas, sin tratar de entrada en muchos casos. Cuando causa gota o cálculos, se trata para reducir el ácido úrico de forma mantenida con medicación específica, además de los hábitos. En España, el manejo corresponde a atención primaria y reumatología. Las decisiones se individualizan.
Un error frecuente es tratar farmacológicamente toda hiperuricemia sin valorar si conviene, o al contrario, no controlar el ácido úrico en quien tiene gota. Otro error es pensar qué solo depende de la dieta, olvidando los factores genéticos. También se abandona el tratamiento preventivo al no tener síntomas. Y se confunde la hiperuricemia (un valor analítico) con la gota (su manifestación).
El diagnóstico y manejo de la hiperuricemia corresponden a profesionales de la medicina; el tratamiento para bajar el ácido úrico debe indicarlo y controlarlo el profesional. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La hiperuricemia es simplemente tener el ácido úrico elevado en sangre, un dato analítico qué muchas veces no da síntomas. La gota es la enfermedad qué aparece cuando los cristales de ácido úrico se depositan en las articulaciones y provocan crisis de dolor e inflamación. Es decir, la hiperuricemia puede favorecer la gota, pero no todas las personas con ácido úrico alto la desarrollan. Distinguirlas y valorar cada caso corresponde a un profesional.
No siempre con medicación. La hiperuricemia asintomática (sin gota ni cálculos) suele manejarse con medidas de estilo de vida y valorando los factores y causas, y no en todos los casos se trata con fármacos de entrada. La decisión depende de los niveles, los factores de riesgo y la situación de cada persona. Cuando hay gota o cálculos, sí suele indicarse tratamiento para bajar el ácido úrico. La valoración corresponde a un profesional.
Influyen la alimentación (alcohol, especialmente la cerveza, carnes rojas, mariscos y bebidas azucaradas), el sobrepeso, factores genéticos, ciertos medicamentos, algunas enfermedades y otros factores. No todo depende de la dieta. Por eso, ante una hiperuricemia, conviene valorar el conjunto de factores. Reducir los qué se pueden modificar ayuda a controlarla. La valoración de las causas y del manejo corresponde a un profesional de la medicina.
Ayudan medidas como moderar el alcohol (sobre todo la cerveza), las carnes rojas, los mariscos y las bebidas azucaradas, mantener un peso saludable, hidratarse bien y controlar las enfermedades asociadas. En los casos qué lo requieren, especialmente con gota o cálculos, se añade medicación específica para reducir el ácido úrico de forma mantenida. Estas medidas deben individualizarse y, en su caso, el tratamiento debe indicarlo y controlarlo un profesional.
Sí. El ácido úrico elevado puede favorecer la formación de cálculos renales y, en algunas situaciones, contribuir al daño del riñón. Por eso, en determinados casos, es importante controlar la hiperuricemia, sobre todo si produce cálculos o se asocia a otros factores. El seguimiento permite vigilar la función renal cuando procede. La valoración del riesgo y del manejo corresponde a un profesional, qué individualiza las decisiones.