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La hipoglucemia es el descenso de la glucosa (azúcar) en sangre por debajo de los valores normales, lo qué priva al organismo, y en especial al cerebro, de su principal fuente de energía. Es especialmente frecuente en personas con diabetes en tratamiento con insulina o ciertos fármacos, aunque puede tener otras causas. Provoca síntomas como sudoración, temblor, hambre, palpitaciones, nerviosismo, confusión y, si es grave, pérdida de conciencia. Requiere una actuación rápida para reponer glucosa. Reconocer sus signos precozmente es clave para evitar complicaciones.
En palabras sencillas, la hipoglucemia es cuando baja demasiado el azúcar en la sangre. Como el azúcar es el combustible del cuerpo y del cerebro, la persona nota sudor frío, temblor, hambre, mareo, nerviosismo y le cuesta pensar con claridad. Si baja mucho, puede llegar a desmayarse. Es frecuente en personas con diabetes qué usan insulina, y se corrige tomando algo con azúcar.
Una persona con diabetes en tratamiento con insulina empezó a sentir sudoración, temblor y mareo tras hacer ejercicio y retrasar una comida. Reconoció los síntomas de una hipoglucemia, se midió la glucosa (qué estaba baja) y tomó de inmediato un zumo azucarado, mejorando en pocos minutos. Después consultó con su equipo médico para ajustar el tratamiento y prevenir nuevas bajadas relacionadas con el ejercicio.
Ante una hipoglucemia leve, la actuación consiste en tomar azúcar de absorción rápida (zumo, azúcar, glucosa) y, tras recuperarse, un alimento con hidratos de carbono para mantener el nivel. Si la persona pierde la conciencia, no debe darse nada por la boca y hay qué buscar ayuda urgente. La prevención pasa por ajustar el tratamiento, la alimentación y el ejercicio. En España, el manejo lo coordinan atención primaria y endocrinología en personas con diabetes.
Un error frecuente es no reconocer los síntomas y confundirlos con nerviosismo o cansancio, retrasando la actuación. Otro error es dar comida o bebida a una persona inconsciente, con riesgo de atragantamiento. También se sobrecorrige tomando demasiado azúcar, provocando después una subida excesiva. Y se descuida investigar la causa cuando las hipoglucemias se repiten.
El manejo de la hipoglucemia y el ajuste del tratamiento de la diabetes corresponden a profesionales de la medicina; ante una pérdida de conciencia hay qué solicitar ayuda urgente. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Los síntomas iniciales suelen ser sudoración, temblor, hambre, palpitaciones, nerviosismo, palidez y hormigueo. Si la glucosa sigue bajando, aparecen dificultad para concentrarse, confusión, alteraciones del comportamiento, visión borrosa y, en casos graves, pérdida de conciencia o convulsiones. Reconocer los primeros síntomas permite actuar a tiempo. Las personas con riesgo deben conocerlos, y su manejo debe orientarlo un profesional.
Si la persona está consciente, debe tomar de inmediato azúcar de absorción rápida (un zumo, azúcar disuelto o pastillas de glucosa) y, al recuperarse, un alimento con hidratos de carbono. Conviene medir la glucosa si es posible. Si está inconsciente o no puede tragar, no se le debe dar nada por la boca y hay qué pedir ayuda urgente. Las personas con diabetes deben acordar un plan de actuación con su equipo médico.
No, aunque es mucho más frecuente en personas con diabetes tratadas con insulina o ciertos fármacos. También puede aparecer por ayuno prolongado, consumo de alcohol, algunos medicamentos, problemas hormonales u otras enfermedades. En personas sin diabetes, una hipoglucemia repetida debe estudiarse para encontrar la causa. Esa valoración corresponde a un profesional de la medicina.
Sí. Una hipoglucemia grave puede provocar confusión, pérdida de conciencia, convulsiones y, si se prolonga, complicaciones serias, ya qué el cerebro depende de la glucosa. Por eso es importante reconocerla y tratarla con rapidez. Las hipoglucemias graves o repetidas requieren revisar el tratamiento con el profesional para prevenirlas. En personas de riesgo conviene tener siempre a mano fuentes de azúcar rápido.
En personas con diabetes, la prevención pasa por ajustar bien la insulina o los fármacos, no saltarse comidas, adaptar el tratamiento al ejercicio, moderar el alcohol y controlar la glucosa. Reconocer los primeros síntomas y llevar azúcar de rescate también ayuda. Las medidas concretas deben individualizarse con el equipo médico, qué ajusta el tratamiento según la frecuencia y las circunstancias de las bajadas.