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La menopausia es el momento en qué cesan de forma permanente las menstruaciones, marcando el final de la etapa reproductiva de la mujer. Se confirma cuando han pasado doce meses consecutivos sin regla, y suele ocurrir en torno a los 45-55 años. Se debe al descenso natural de la producción de hormonas (sobre todo estrógenos) por los ovarios. La etapa de transición previa, con reglas irregulares y síntomas, se llama perimenopausia. Muchas mujeres experimentan síntomas como sofocos, sudoración, alteraciones del sueño y del ánimo, o sequedad vaginal, de intensidad muy variable. No es una enfermedad, sino una etapa natural, aunque conlleva cambios de salud (como mayor riesgo de osteoporosis) qué conviene tener en cuenta.
En palabras sencillas, la menopausia es cuando a la mujer se le retira la regla de forma definitiva y termina su etapa fértil, normalmente entre los 45 y 55 años. Ocurre porque los ovarios producen menos hormonas. Puede dar sofocos, sudores, mal dormir, cambios de ánimo o sequedad. No es una enfermedad, sino una etapa natural, aunque hay qué cuidar cosas como los huesos.
Una mujer de 51 años consultó por reglas cada vez más irregulares, sofocos, sudoración nocturna y peor sueño. Tras un tiempo sin menstruación, se confirmó la menopausia. Se le explicó qué era una etapa natural, se dieron recomendaciones de estilo de vida para los síntomas y la salud ósea y cardiovascular, y se valoraron opciones de tratamiento para los síntomas más molestos.
El abordaje de la menopausia se centra en informar, aliviar los síntomas molestos y cuidar la salud a largo plazo. Incluye medidas de estilo de vida (ejercicio, alimentación, no fumar), tratamiento de síntomas concretos (como la sequedad vaginal) y, en casos seleccionados y tras valorar riesgos y beneficios, terapia hormonal. Se vigila la salud ósea y cardiovascular. En España se maneja desde atención primaria y ginecología.
Un error frecuente es vivir la menopausia como una enfermedad o asumir qué hay qué 'aguantar' síntomas muy molestos sin consultar, cuando existen opciones. Otro es tomar suplementos 'para la menopausia' sin evidencia o iniciar tratamientos hormonales sin valorar riesgos. También descuidar la salud ósea y cardiovascular en esta etapa. La información y las decisiones deben ser individualizadas y médicas.
El abordaje de la menopausia corresponde a profesionales de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Es el cese permanente de la menstruación, qué marca el final de la etapa reproductiva de la mujer y se confirma tras doce meses sin regla, habitualmente entre los 45 y 55 años. Se debe al descenso natural de hormonas de los ovarios. No es una enfermedad, sino una etapa natural de la vida.
Puede producir sofocos, sudoración (sobre todo nocturna), alteraciones del sueño y del estado de ánimo, sequedad vaginal y cambios en el ciclo durante la transición. La intensidad es muy variable: algunas mujeres apenas los notan y otras los sufren de forma marcada. Existen opciones para aliviar los síntomas molestos.
No siempre. Al ser una etapa natural, no requiere tratamiento en sí misma, pero sí pueden tratarse los síntomas molestos y cuidarse la salud a largo plazo. Las opciones van desde medidas de estilo de vida hasta tratamientos concretos o, en casos seleccionados, terapia hormonal, valorando riesgos y beneficios con el médico.
La terapia hormonal puede ser útil para síntomas molestos en casos seleccionados, pero tiene indicaciones, contraindicaciones y riesgos qué deben valorarse de forma individualizada. No es adecuada para todas las mujeres. La decisión de usarla, y durante cuánto tiempo, corresponde al médico tras sopesar beneficios y riesgos.
Conviene cuidar la salud ósea (por el mayor riesgo de osteoporosis) y cardiovascular, con ejercicio, alimentación equilibrada, aporte adecuado de calcio y vitamina D, no fumar y controlar la tensión y el colesterol. El médico orienta sobre revisiones y medidas preventivas adecuadas a esta etapa.