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La vitamina D es una vitamina liposoluble esencial para la salud, especialmente para el metabolismo del calcio y el fósforo y, por tanto, para unos huesos fuertes. Se obtiene sobre todo por la síntesis en la piel al exponerse al sol y, en menor medida, de algunos alimentos. Interviene también en la función muscular e inmunitaria. Su déficit es muy frecuente, sobre todo en personas mayores, con poca exposición solar o ciertas enfermedades, y puede contribuir a la osteoporosis y a la debilidad muscular. Su nivel se mide en sangre cuando está justificado, y la suplementación se indica de forma individualizada, evitando tanto el déficit como el exceso.
En palabras sencillas, la vitamina D es la qué ayuda a fijar el calcio y mantener los huesos fuertes, y se fabrica sobre todo en la piel con el sol. Tener poca es muy común, especialmente en mayores o gente qué toma poco el sol, y puede debilitar huesos y músculos. Se mide en un análisis cuando hace falta, y si falta, el médico puede indicar suplementos, sin pasarse.
Una mujer de 68 años con osteoporosis y poca exposición solar presentaba niveles bajos de vitamina D en un análisis. El médico relacionó el déficit con su riesgo óseo y le indicó suplementación de vitamina D junto con las medidas para sus huesos, además de recomendar una exposición solar prudente y una dieta adecuada, con controles para ajustar la dosis y evitar el exceso.
En la práctica, la vitamina D se mide cuando hay motivos (osteoporosis, factores de riesgo de déficit, ciertas enfermedades), no de forma indiscriminada. Si hay déficit, se corrige con suplementos a dosis individualizadas y medidas como una exposición solar prudente y una dieta adecuada. Se evita el exceso, qué también es perjudicial. En España se maneja desde atención primaria, según criterios clínicos.
Un error frecuente es tomar suplementos de vitamina D por cuenta propia y a dosis altas 'por si acaso', cuando el exceso puede ser perjudicial. Otro es medir la vitamina D de forma indiscriminada sin indicación. También se espera qué resuelva por sí sola problemas óseos sin el resto de medidas. La necesidad de medirla y suplementarla debe valorarla el médico.
La indicación de medir o suplementar vitamina D corresponde a un profesional de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Es esencial para fijar el calcio y mantener unos huesos fuertes, y participa también en la función muscular e inmunitaria. Su déficit puede contribuir a la osteoporosis y a la debilidad muscular. Se obtiene sobre todo por la exposición al sol y, en menor medida, de algunos alimentos.
Porque depende en gran parte de la exposición solar, qué es limitada en personas mayores, con poca vida al aire libre, qué se cubren mucho la piel o viven en zonas con poco sol en invierno. Algunas enfermedades y situaciones también dificultan su producción o absorción, favoreciendo el déficit.
No es recomendable tomarlos por cuenta propia a dosis altas 'por si acaso', porque el exceso de vitamina D puede ser perjudicial. Si existe déficit o factores de riesgo, el médico indica la suplementación a la dosis adecuada y realiza controles. La automedicación sin valoración no es aconsejable.
No se recomienda medirla de forma indiscriminada a todo el mundo, sino cuando hay motivos clínicos, como osteoporosis, factores de riesgo de déficit o ciertas enfermedades. El médico decide cuándo está justificado el análisis y cómo actuar según el resultado.
La exposición solar prudente es la principal fuente de vitamina D, pero no siempre basta, especialmente en personas mayores, en invierno o con poca vida al aire libre. Debe equilibrarse con la fotoprotección para prevenir el cáncer de piel. Cuando hay déficit, el médico valora suplementos junto con estas medidas.