Inicio › Medicina › Nefropatía
Nefropatía es el término genérico qué designa cualquier enfermedad o daño estructural del riñón capaz de alterar su capacidad de filtrar la sangre, regular el equilibrio de líquidos y electrolitos, y eliminar productos de desecho a través de la orina. Bajo este nombre se agrupan procesos muy diversos: la nefropatía diabética, causada por el daño progresivo de la diabetes mal controlada sobre los pequeños vasos del riñón; la nefropatía hipertensiva, derivada de años de tensión arterial elevada; las nefropatías de origen inmunológico, en las qué el propio sistema de defensa ataca el tejido renal; o las nefropatías tóxicas, provocadas por fármacos o sustancias qué dañan directamente las células renales. Puede evolucionar de forma aguda y reversible o cronificarse hasta comprometer de forma permanente la función del riñón.
Es una forma general de llamar a cualquier enfermedad qué afecta a los riñones y les impide funcionar con normalidad. Las causas más habituales son la diabetes y la tensión arterial alta mantenidas durante años, aunque también puede deberse a infecciones, medicamentos qué dañan el riñón o enfermedades del sistema inmunitario. Según la causa y el tiempo de evolución, una nefropatía puede curarse por completo, quedar estable con tratamiento o progresar poco a poco hasta una insuficiencia renal.
En consultas de endocrinología y atención primaria se vigila de forma rutinaria la aparición de nefropatía diabética mediante análisis de orina qué detectan microalbuminuria, es decir, pequeñas cantidades de proteína qué indican un daño incipiente en el riñón, años antes de qué aparezcan síntomas. Detectarla a tiempo permite ajustar el tratamiento de la diabetes y la tensión arterial para frenar su avance, motivo por el qué estas pruebas forman parte del seguimiento anual habitual de los pacientes diabéticos en la sanidad pública.
No exactamente. Nefropatía describe cualquier enfermedad del riñón, mientras qué insuficiencia renal se refiere específicamente a la pérdida de función, qué puede ser una consecuencia de una nefropatía avanzada pero no el único desenlace posible.
Sí, es habitual, especialmente en las fases iniciales de la nefropatía diabética o hipertensiva, qué suelen detectarse solo a través de análisis de sangre y orina de rutina, antes de qué aparezcan hinchazón, cansancio u otros signos más evidentes.
No, el tratamiento depende por completo de la causa: control estricto de la diabetes y la tensión en las de origen vascular, retirada del fármaco responsable en las tóxicas, o tratamientos inmunosupresores en las de origen autoinmune, entre otras posibilidades.