La otitis es la inflamación o infección del oído. Según su localización, se distingue la otitis externa, que afecta al conducto auditivo externo, y la otitis media, que afecta al oído medio, detrás del tímpano. La otitis media es muy frecuente en la infancia y suele asociarse a catarros. Provoca dolor de oído, a veces fiebre, sensación de taponamiento, disminución de la audición y, en ocasiones, supuración. La externa se relaciona con la humedad (oído del nadador). El tratamiento depende del tipo y de la causa.
En palabras sencillas, la otitis es cuando el oído se inflama o se infecta y duele. Si el problema está en el conducto del oído por fuera, es una otitis externa (típica del verano y la piscina); si está por dentro, detrás del tímpano, es una otitis media, muy común en los niños tras un catarro. Suele doler bastante y a veces da fiebre.
Un niño de 4 años que llevaba días con catarro empezó a quejarse de dolor intenso de oído, con fiebre e irritabilidad. En su centro de salud, el pediatra observó signos de otitis media en el oído. Según la valoración, indicó tratamiento para el dolor y la fiebre y, en función de la edad y la evolución, valoró la necesidad de antibiótico, explicando los signos de alarma por los que consultar de nuevo.
El tratamiento de la otitis depende del tipo. En la otitis media, muchas veces se prioriza el control del dolor y la observación, reservando el antibiótico para casos concretos según la edad y la evolución. La otitis externa se trata con gotas específicas y evitando la humedad. En España, la valoración corresponde a pediatría, atención primaria y otorrinolaringología. Es importante no introducir bastoncillos ni objetos en el oído.
Un error muy común es limpiar los oídos con bastoncillos, que empujan el cerumen y favorecen lesiones e infecciones. Otro error es pensar que toda otitis media necesita antibiótico de inmediato, cuando muchas mejoran solas. También se automedican gotas sin saber si el tímpano está íntegro. Y se descuida secar bien los oídos tras el baño, factor de la otitis externa.
El diagnóstico y tratamiento de la otitis corresponden a profesionales de la medicina; ante dolor de oído intenso, fiebre alta o supuración conviene consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
No. Muchas otitis medias, especialmente en niños mayores y casos leves, mejoran por sí solas con tratamiento del dolor y observación, sin antibiótico. Este se reserva para determinadas situaciones según la edad, la gravedad y la evolución. La otitis externa se trata con gotas específicas. La decisión de usar antibiótico corresponde al profesional, que valora cada caso; automedicarse no es adecuado.
En los niños, la trompa que comunica el oído medio con la garganta es más corta y horizontal, lo que facilita que las infecciones de las vías respiratorias altas, como los catarros, lleguen al oído y provoquen otitis media. Por eso son muy frecuentes en la infancia y suelen aparecer tras un resfriado. Con la edad, la frecuencia disminuye. Su valoración corresponde al pediatra.
No es recomendable. Los bastoncillos empujan el cerumen hacia el fondo del conducto, pueden formar tapones, lesionar la piel o incluso el tímpano y favorecer infecciones. El oído tiene mecanismos de autolimpieza. Para la higiene basta con limpiar la parte externa. Si hay sensación de taponamiento por cera, conviene consultar con un profesional en lugar de introducir objetos en el oído.
El oído del nadador es una otitis externa favorecida por la humedad que queda en el conducto auditivo tras el baño, especialmente en verano y con la práctica de natación. La humedad reblandece la piel del conducto y facilita infecciones. Se previene secando bien los oídos tras el baño y evitando introducir objetos. Se trata con gotas específicas indicadas por un profesional según cada caso.
Conviene consultar si el dolor de oído es intenso o persistente, se acompaña de fiebre alta, supuración, disminución importante de la audición, hinchazón alrededor del oído o afectación del estado general, o si ocurre en niños pequeños. También si no mejora en el plazo esperado. El profesional valorará el tipo de otitis y el tratamiento. Ante dudas o empeoramiento, es preferible acudir.