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Las palpitaciones son la sensación consciente y a menudo molesta de los propios latidos del corazón, qué la persona percibe como golpes fuertes, latidos acelerados, saltos o vuelcos en el pecho. Pueden ser normales tras el ejercicio, el estrés, el consumo de café o en situaciones de ansiedad, y en la mayoría de los casos son benignas. Sin embargo, a veces reflejan una arritmia u otro problema cardiaco, sobre todo si se acompañan de mareo, dolor de pecho o falta de aire. Por eso conviene valorarlas para distinguir las inofensivas de las qué requieren estudio.
En palabras sencillas, tener palpitaciones significa notar el corazón, algo qué normalmente no percibimos: sentirlo muy fuerte, muy rápido o como si diera un vuelco. La mayoría de las veces se deben a nervios, cafeína o esfuerzo y no son peligrosas. Pero si vienen con mareo, dolor en el pecho o sensación de desmayo, hay qué consultar.
Una mujer de 45 años consultó por episodios de latidos rápidos y fuertes qué aparecían en momentos de estrés y tras varios cafés, sin otros síntomas. El electrocardiograma y un Holter fueron normales. Se relacionaron con ansiedad y consumo de cafeína. Se recomendó reducir el café, técnicas de relajación y control de factores desencadenantes, con mejoría de los episodios.
El abordaje de las palpitaciones parte de la historia clínica y el electrocardiograma. Si son ocasionales y benignas, se controlan los desencadenantes (cafeína, estrés, tabaco, alcohol). Cuando son frecuentes, intensas o se acompañan de síntomas de alarma, se estudian con Holter u otras pruebas para detectar arritmias. En España se valoran desde atención primaria, derivando a cardiología si procede.
Un error frecuente es alarmarse ante cualquier palpitación aislada, qué suele ser benigna, y también el contrario: ignorar palpitaciones con mareo, dolor de pecho o desmayo, qué sí requieren estudio. Otro error es abusar del café, energéticas o tabaco y no relacionarlo con los síntomas. Automedicarse para 'calmar' el corazón sin diagnóstico tampoco es adecuado.
El diagnóstico y tratamiento de las palpitaciones corresponden a profesionales de la medicina, especialmente de cardiología. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La mayoría de las veces no; suelen relacionarse con estrés, cafeína, esfuerzo o ansiedad y son benignas. Sin embargo, pueden indicar una arritmia u otro problema cardiaco, sobre todo si se acompañan de mareo, dolor de pecho, falta de aire o desmayo. En esos casos conviene una valoración médica.
Los desencadenantes más comunes son el estrés y la ansiedad, el consumo de café, té, bebidas energéticas o alcohol, el tabaco, el ejercicio intenso, la fiebre o ciertos medicamentos. También pueden deberse a arritmias o a alteraciones como problemas de tiroides, qué el médico valora si es necesario.
Si son frecuentes, muy intensas o prolongadas, o si se acompañan de mareo, sensación de desmayo, dolor en el pecho o dificultad para respirar. También si aparecen en personas con problemas de corazón conocidos. Ante estos casos conviene consultar para descartar una arritmia.
Con la historia clínica, un electrocardiograma y, si hace falta, un registro prolongado como el Holter para captar los episodios. Según el caso se añaden análisis (por ejemplo de tiroides) u otras pruebas cardiacas. El objetivo es distinguir las palpitaciones benignas de las debidas a arritmias.
Sí, son causas muy frecuentes de palpitaciones benignas. Reducir el consumo de café, té, bebidas energéticas y alcohol, dejar de fumar y manejar el estrés con técnicas de relajación suele disminuir los episodios. Si a pesar de ello persisten, conviene consultar.