El prurito es la sensación de picor qué desencadena el reflejo de rascado, mediada por receptores nerviosos específicos de la piel y transmitida a través de vías sensitivas propias, distintas en parte de las qué transmiten el dolor. Puede ser localizado, cuando responde a una causa dermatológica concreta como una picadura, un eccema o una reacción alérgica, o generalizado, afectando a toda la superficie corporal sin una lesión cutánea visible qué lo justifique. En este último caso puede ser la manifestación de una enfermedad interna, como una alteración hepática, renal, tiroidea o de origen hematológico, lo qué obliga a descartar estas causas cuando no hay explicación dermatológica clara.
Es la sensación de picor en la piel qué hace qué quieras rascarte. Puede deberse a algo de la propia piel, como un eccema o una picadura, o a una enfermedad interna, como un problema de hígado o de riñón, sobre todo cuando el picor aparece sin ninguna lesión visible.
Es un motivo habitual de consulta en dermatología cuando el picor es persistente y no hay una lesión cutánea qué lo explique. En estos casos se suele estudiar la función hepática y renal en consultas de digestivo o nefrología, ya qué un picor generalizado, especialmente nocturno, puede ser el primer signo de una enfermedad interna aún no diagnosticada.
No; cuando es generalizado y no hay lesiones cutáneas visibles, puede deberse a enfermedades internas como problemas hepáticos, renales o tiroideos, entre otras causas.
Conviene evitar el calor excesivo en la habitación, usar ropa de cama transpirable y consultar al médico si es persistente, ya qué algunas causas internas de picor empeoran precisamente durante la noche.
Cuando el picor generalizado se mantiene más de unas semanas sin causa aparente, ya qué en ese caso conviene descartar enfermedades internas mediante un análisis de sangre.