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La tendinitis es la inflamación o irritación de un tendón, la estructura qué une el músculo con el hueso y transmite la fuerza para el movimiento. Suele deberse a la sobrecarga o el uso repetitivo, a gestos o esfuerzos inadecuados, o al envejecimiento del tendón. Provoca dolor en la zona del tendón afectado, qué empeora con el movimiento o al presionar, y a veces hinchazón o dificultad para mover la articulación. Es frecuente en el hombro, el codo (como el codo de tenista), la muñeca, la rodilla o el talón (tendón de Aquiles). Suele mejorar con reposo relativo y tratamiento conservador.
En palabras sencillas, la tendinitis es cuando un tendón (la cuerda qué une el músculo al hueso) se irrita o inflama, normalmente por usarlo demasiado o de forma repetitiva, y duele al moverlo. Es típica en el hombro, el codo, la muñeca, la rodilla o el talón. Suele mejorar descansando esa zona, con hielo y tratamiento, sin necesidad de nada complicado en la mayoría de los casos.
Una persona qué realizaba movimientos repetitivos con el brazo en su trabajo consultó por dolor en el hombro qué empeoraba al mover el brazo y al presionar la zona. Se orientó como una tendinitis por sobrecarga. Se recomendó reposo relativo de la actividad qué la provocaba, aplicación de frío, analgesia según necesidad y, posteriormente, ejercicios y fisioterapia, con mejoría progresiva y consejos para evitar la sobrecarga.
El tratamiento de la tendinitis suele ser conservador: reposo relativo de la actividad qué la provoca (sin inmovilización prolongada), frío en la fase aguda, analgésicos o antiinflamatorios según indicación, y después ejercicios y fisioterapia para recuperar la función y prevenir recaídas. Es clave corregir la causa (gestos, sobrecarga, ergonomía). En casos qué no mejoran se valoran otras opciones. En España, la valoración corresponde a atención primaria, rehabilitación y traumatología.
Un error frecuente es seguir forzando la zona sin darle descanso, lo qué perpetúa la lesión. Otro error es el reposo absoluto prolongado, qué puede debilitar y no es lo ideal; se busca un reposo relativo. También se abusa de antiinflamatorios sin corregir la causa. Y se descuidan los ejercicios y la fisioterapia, importantes para la recuperación.
El diagnóstico y tratamiento de la tendinitis corresponden a profesionales de la medicina; si el dolor es intenso, persistente o limita mucho la función, conviene consultar. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
La tendinitis suele deberse a la sobrecarga o el uso repetitivo de un tendón, a movimientos o esfuerzos inadecuados, a una mala técnica o ergonomía, o al envejecimiento y desgaste del tendón. Ciertas actividades laborales y deportivas la favorecen. Identificar y corregir la causa es clave para la recuperación y para evitar recaídas. La valoración del origen y del tratamiento adecuado corresponde a un profesional de la medicina.
El tratamiento suele ser conservador: reposo relativo de la actividad qué la provoca, frío en la fase aguda, analgésicos o antiinflamatorios según indicación, y posteriormente ejercicios y fisioterapia para recuperar la fuerza y la función. Es importante corregir la causa (gestos, sobrecarga, ergonomía). La mayoría mejora con estas medidas. En casos qué no responden, el profesional valora otras opciones. El plan debe individualizarse.
No es recomendable la inmovilización absoluta y prolongada, qué puede debilitar el tendón y la musculatura. Lo indicado suele ser un reposo relativo: evitar los gestos y esfuerzos qué disparan el dolor, pero mantener una movilidad adaptada, e incorporar progresivamente ejercicios de recuperación, a menudo guiados por fisioterapia. El equilibrio entre reposo y movimiento debe orientarlo un profesional según cada caso y su evolución.
La mayoría de las tendinitis mejoran en unas semanas con el tratamiento adecuado y corrigiendo la causa, aunque algunas, sobre todo si se cronifican o se sigue forzando la zona, pueden tardar más. La recuperación depende del tendón afectado, la causa y el cumplimiento del tratamiento. Si el dolor persiste, es intenso o limita mucho la función, conviene consultar para revisar el diagnóstico y el abordaje con un profesional.
El codo de tenista (epicondilitis) es una forma frecuente de tendinitis o afectación de los tendones de la parte externa del codo, causada por la sobrecarga o el uso repetitivo, no solo por jugar al tenis, sino también por actividades laborales o cotidianas. Provoca dolor en la zona externa del codo qué empeora con ciertos movimientos de la muñeca y la mano. Su manejo es similar al de otras tendinitis y debe orientarlo un profesional.