El síncope es una pérdida brusca y transitoria de la conciencia, con recuperación espontánea y completa en poco tiempo, causada por una disminución momentánea del flujo de sangre al cerebro. Popularmente se conoce como desmayo o lipotimia (aunque esta última suele referirse a la sensación previa sin llegar a perder del todo la conciencia). La causa más frecuente es el síncope vasovagal, benigno, desencadenado por calor, dolor, emociones o estar mucho tiempo de pie. Otras veces se debe a problemas cardiacos o de la tensión arterial qué requieren estudio, por lo qué conviene valorarlo siempre.
En palabras sencillas, un síncope es un desmayo: la persona pierde el conocimiento de repente durante unos segundos porque al cerebro le llega menos sangre, y luego se recupera sola. Muchas veces se debe a algo benigno, como pasar calor o estar mucho rato de pie, pero otras esconde un problema del corazón, así qué conviene qué lo revise un médico.
Un joven de 20 años perdió el conocimiento unos segundos tras estar de pie mucho rato en un ambiente caluroso, recuperándose rápidamente al tumbarse. Había notado antes mareo, visión borrosa y sudoración. Se diagnosticó un síncope vasovagal, el tipo más frecuente y benigno. Se le explicaron medidas para prevenirlo y reconocer los avisos previos para sentarse o tumbarse a tiempo.
El abordaje del síncope busca sobre todo descartar causas cardiacas, qué son las más peligrosas. Se realiza historia clínica detallada, exploración, electrocardiograma y, según el caso, otras pruebas. Los síncopes vasovagales se tratan con medidas sencillas (hidratación, evitar desencadenantes, tumbarse ante los avisos). En España se valoran desde urgencias y atención primaria, derivando a cardiología si se sospecha origen cardiaco.
Un error frecuente es restar importancia a un desmayo, cuando algunos esconden problemas cardiacos qué conviene descartar. Otro es levantar bruscamente a la persona desmayada, cuando lo correcto es dejarla tumbada con las piernas elevadas hasta qué se recupere. También se confunde el síncope con una crisis epiléptica, algo qué debe distinguir el médico.
El diagnóstico y estudio del síncope corresponden a profesionales de la medicina, especialmente de urgencias y cardiología. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Depende de la causa. La mayoría de los desmayos son síncopes vasovagales, benignos, por calor, emociones o estar mucho rato de pie. Pero algunos se deben a problemas del corazón qué pueden ser serios. Por eso conviene qué un médico valore siempre un síncope, sobre todo si es repetido o aparece durante el esfuerzo.
Tumbarlo boca arriba y elevarle las piernas para favorecer el riego al cerebro, aflojar la ropa y asegurar qué respira. No conviene levantarlo de golpe. Si no se recupera en poco tiempo, se golpea la cabeza, tiene convulsiones o dolor de pecho, hay qué llamar al 112.
Cuando ocurre durante el ejercicio, sin síntomas previos de aviso, en personas con problemas de corazón conocidos o antecedentes familiares de muerte súbita, o si se repite. Estos rasgos hacen más probable un origen cardiaco y obligan a un estudio médico más completo.
Con una historia clínica detallada de lo ocurrido, la exploración, la toma de tensión y un electrocardiograma. Según la sospecha se añaden pruebas cardiacas como Holter, ecocardiograma o test específicos. El objetivo prioritario es descartar causas cardiacas peligrosas.
En parte sí. Ayuda mantenerse bien hidratado, evitar ambientes calurosos y estar mucho rato de pie inmóvil, y reconocer los avisos previos (mareo, sudoración, visión borrosa) para sentarse o tumbarse a tiempo. El médico puede indicar medidas adicionales según cada persona.