Inicio › Medicina › Transaminasas
Las transaminasas son enzimas presentes sobre todo en el hígado, cuyos niveles en sangre se elevan cuando las células hepáticas sufren daño y liberan su contenido. Las principales son la ALT (GPT), más específica del hígado, y la AST (GOT), presente también en el músculo y otros tejidos. Su medición forma parte del 'perfil hepático' y ayuda a detectar y seguir enfermedades del hígado, como el hígado graso, las hepatitis, el daño por alcohol o por fármacos. Una elevación puede ser leve y transitoria o reflejar un problema importante, por lo qué su interpretación depende del grado, la evolución y el contexto clínico.
En palabras sencillas, las transaminasas son unas enzimas del hígado qué suben en los análisis cuando el hígado está 'irritado' o dañado. Se miran para ver si el hígado va bien. Qué estén un poco altas es frecuente (por ejemplo, por hígado graso) y no siempre es grave, pero conviene qué el médico valore por qué han subido y si hay qué estudiarlo más.
Un hombre de 50 años con sobrepeso presentó en un análisis rutinario las transaminasas ligeramente elevadas, sin síntomas. Se descartaron hepatitis y consumo de alcohol relevante, y una ecografía mostró hígado graso. Se recomendaron pérdida de peso, dieta y ejercicio, con normalización posterior de las transaminasas. El seguimiento evitó pruebas innecesarias y trató la causa real.
En la práctica, las transaminasas se solicitan en analíticas de rutina y ante sospecha de problemas hepáticos. Su elevación se valora según el grado, la relación entre AST y ALT y otros parámetros (bilirrubina, GGT), completándose con historia clínica, ecografía o serologías según el caso. El tratamiento se dirige a la causa. En España es una determinación muy habitual en atención primaria.
Un error frecuente es alarmarse ante una elevación mínima o, al contrario, ignorar elevaciones importantes o persistentes sin estudiarlas. Otro es no relacionarlas con el alcohol, ciertos fármacos o suplementos. También se interpretan de forma aislada sin el resto del perfil hepático. Su valoración corresponde al médico, qué decide si hace falta estudiar más a fondo.
La interpretación de las transaminasas corresponde a un profesional de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Indica qué las células del hígado están liberando estas enzimas por algún tipo de daño o irritación. Las causas van desde el hígado graso o el consumo de alcohol o fármacos hasta las hepatitis. Una elevación leve suele ser benigna, pero conviene qué el médico valore su causa y si requiere estudio.
No siempre. Elevaciones leves son frecuentes y a menudo se deben a hígado graso, medicamentos o causas transitorias. Sin embargo, elevaciones importantes o mantenidas requieren estudio. El médico valora el grado, la evolución y el contexto para decidir si es necesario investigar más.
El hígado graso (asociado a sobrepeso, diabetes o alteraciones del colesterol), el consumo de alcohol, algunos medicamentos y suplementos, las hepatitis víricas, y el ejercicio intenso o problemas musculares (sobre todo la AST). El médico investiga la causa según cada caso y otros parámetros.
No se 'bajan' directamente: se trata la causa. Si se deben a hígado graso, ayudan la pérdida de peso, la dieta y el ejercicio; si al alcohol o a un fármaco, retirarlos bajo control; si a una hepatitis, su tratamiento específico. El médico indica qué hacer según el origen.
La ALT (GPT) es más específica del hígado, mientras qué la AST (GOT) está también en el músculo y otros tejidos. La relación entre ambas y su grado de elevación ayudan al médico a orientar la causa del problema hepático o de otro origen. Se interpretan junto con el resto del perfil.