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La trombosis venosa profunda es la formación de un coágulo de sangre (trombo) en una vena profunda, con mayor frecuencia en las piernas. El principal riesgo es qué parte del coágulo se desprenda y viaje hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar, qué puede ser grave. Se manifiesta con dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento en la pierna afectada, aunque a veces da pocos síntomas. Se relaciona con la inmovilización prolongada, la cirugía, ciertas enfermedades, el cáncer, el embarazo, algunos tratamientos hormonales y factores genéticos. Requiere diagnóstico y tratamiento con anticoagulantes para evitar complicaciones.
En palabras sencillas, la trombosis venosa profunda es cuando se forma un coágulo en una vena profunda, normalmente de la pierna, qué se hincha, duele y se pone caliente. El peligro es qué un trozo de ese coágulo se suelte y llegue a los pulmones, lo qué puede ser grave (embolia pulmonar). Se relaciona con estar mucho tiempo inmóvil, cirugías o ciertas situaciones. Se trata con medicamentos qué evitan qué la sangre coagule.
Una persona desarrolló, tras un viaje largo con muchas horas de inmovilidad, dolor, hinchazón y calor en una pierna. Consultó y, mediante una ecografía, se confirmó una trombosis venosa profunda. Se inició tratamiento anticoagulante para evitar qué el coágulo creciera y prevenir una embolia pulmonar, con seguimiento, y se dieron recomendaciones para reducir el riesgo en el futuro, como moverse en los viajes prolongados.
El tratamiento de la trombosis venosa profunda se basa en anticoagulantes, qué evitan qué el coágulo crezca y qué se formen nuevos, reduciendo el riesgo de embolia pulmonar, junto con medidas como la movilización y, a veces, la compresión. La duración del tratamiento depende de la causa. Es importante prevenirla en situaciones de riesgo (cirugía, inmovilización). En España, el manejo corresponde a atención primaria, urgencias y especialidades como hematología o cirugía vascular.
Un error peligroso es ignorar el dolor y la hinchazón de una pierna, retrasando el diagnóstico. Otro error es no tomar medidas preventivas en situaciones de riesgo, como los viajes largos o el postoperatorio. También se abandona la anticoagulación por cuenta propia, con riesgo de complicaciones. Y se confunde con otras causas de hinchazón de la pierna.
El diagnóstico y tratamiento de la trombosis venosa profunda corresponden a profesionales de la medicina; ante dolor e hinchazón brusca de una pierna, o dificultad para respirar, hay qué consultar con urgencia. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Los síntomas típicos son dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento en una pierna, a menudo en la pantorrilla, qué suele aparecer de forma más o menos brusca. A veces da pocos síntomas. Si el coágulo llega a los pulmones (embolia pulmonar), pueden aparecer dificultad para respirar, dolor en el pecho o mareo, lo qué es una urgencia. Ante estos síntomas hay qué consultar sin demora con un profesional.
Porque el coágulo formado en una vena profunda puede desprenderse total o parcialmente y viajar por la circulación hasta los pulmones, causando una embolia pulmonar, qué puede ser grave e incluso poner en riesgo la vida. Por eso la trombosis venosa profunda debe diagnosticarse y tratarse, para evitar esa complicación. Ante síntomas de trombosis o de embolia (falta de aire, dolor torácico) hay qué buscar atención urgente.
En viajes prolongados con muchas horas de inmovilidad ayudan levantarse y caminar de vez en cuando, mover y estirar las piernas en el asiento, mantenerse bien hidratado y, en personas de riesgo, usar medias de compresión o las medidas qué indique el profesional. Estas recomendaciones reducen el riesgo. Las personas con factores de riesgo deben consultar antes de viajes largos para valorar medidas preventivas adicionales.
Aumentan el riesgo la inmovilización prolongada (encamamiento, viajes largos, escayolas), la cirugía, ciertas enfermedades, el cáncer, el embarazo y el posparto, algunos tratamientos hormonales, la obesidad, el tabaquismo y factores genéticos de la coagulación. En situaciones de riesgo, como el postoperatorio, se toman medidas preventivas. Conocer estos factores ayuda a prevenirla, y su valoración corresponde a un profesional de la medicina.
La duración del tratamiento anticoagulante depende de la causa de la trombosis y del riesgo de qué se repita; puede durar unos meses o, en algunos casos, mantenerse más tiempo. La decisión sobre la duración y el tipo de anticoagulante la toma el profesional según cada situación. No debe suspenderse por cuenta propia, ya qué aumenta el riesgo de complicaciones. Las dudas deben consultarse siempre con el médico qué lo controla.