Inicio › Medicina › Vaginosis Bacteriana
La vaginosis bacteriana es una alteración frecuente en la qué se desequilibra la flora normal de la vagina: disminuyen los lactobacilos protectores y aumentan otras bacterias. No se considera propiamente una infección de transmisión sexual, aunque ciertos factores pueden favorecerla. Su síntoma más característico es un aumento del flujo vaginal, grisáceo y con un olor desagradable (a menudo descrito como 'a pescado'), sobre todo tras las relaciones. Muchas mujeres no tienen molestias importantes y a veces es asintomática. Aunque suele ser leve, conviene tratarla porque puede asociarse a molestias y, en algunas situaciones como el embarazo, a ciertos riesgos. Se trata con antibióticos específicos indicados por el médico.
En palabras sencillas, la vaginosis bacteriana es un desajuste de las bacterias 'buenas' de la vagina, qué da un flujo grisáceo con un olor fuerte y desagradable, típicamente a pescado, sobre todo después de las relaciones. No es exactamente una infección de transmisión sexual. Muchas veces molesta poco o nada, pero conviene tratarla con el antibiótico qué indique el médico.
Una mujer de 32 años consultó por un aumento del flujo vaginal grisáceo con olor desagradable, más notable tras las relaciones sexuales, sin picor intenso ni escozor marcado. Se orientó como vaginosis bacteriana y se confirmó en la valoración. Se pautó tratamiento antibiótico específico y se explicaron medidas para reducir recaídas, con desaparición de los síntomas.
El abordaje incluye confirmar el diagnóstico y tratar con antibióticos específicos (orales o vaginales según el caso) indicados por el médico. Se dan recomendaciones para reducir factores qué favorecen las recaídas, como evitar lavados vaginales internos. En el embarazo se valora con especial atención. En España se maneja desde atención primaria y ginecología, diferenciándola de otras causas de flujo.
Un error frecuente es confundir la vaginosis con una candidiasis (hongos) u otras infecciones y automedicarse, cuando el tratamiento es distinto. Otro es realizar lavados vaginales internos o usar productos agresivos, qué alteran aún más la flora y favorecen recaídas. También no consultar por vergüenza. El diagnóstico y tratamiento deben orientarse por un profesional.
El diagnóstico y tratamiento de la vaginosis bacteriana corresponden a profesionales de la medicina. Este contenido es divulgativo y de carácter general: no constituye consejo médico ni sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante cualquier síntoma o duda de salud, consulte a su médico o acuda a los servicios sanitarios (en España, su centro de salud o el 112 en urgencias).
Es un desequilibrio de la flora normal de la vagina, con disminución de las bacterias protectoras (lactobacilos) y aumento de otras. Su síntoma más típico es un flujo vaginal grisáceo con olor desagradable, a menudo 'a pescado'. No es propiamente una infección de transmisión sexual y se trata con antibióticos específicos.
No se considera propiamente una infección de transmisión sexual, sino un desequilibrio de la flora vaginal, aunque algunos factores pueden favorecerla. A diferencia de otras infecciones, se debe a la alteración de las bacterias propias de la vagina. El médico ayuda a diferenciarla de otras causas de flujo.
La vaginosis bacteriana suele dar un flujo grisáceo con olor desagradable y poco picor, mientras qué la candidiasis (por hongos) suele producir picor intenso, escozor y un flujo más blanco y espeso. Como el tratamiento es distinto, conviene no automedicarse y qué el profesional confirme de qué se trata.
Se trata con antibióticos específicos, orales o vaginales según el caso, indicados por el médico. Además, se recomiendan medidas para reducir recaídas, como evitar los lavados vaginales internos y los productos agresivos. En el embarazo se valora con especial atención. No conviene automedicarse sin diagnóstico.
Sí, los lavados vaginales internos suelen ser contraproducentes, ya qué alteran la flora protectora natural de la vagina y pueden favorecer la vaginosis bacteriana y las recaídas. Para la higiene basta el lavado externo suave. Ante flujo anormal o mal olor, es mejor consultar qué recurrir a lavados internos.