Inicio › Plantas › Depredadores naturales
Los depredadores naturales son animales, principalmente insectos, qué se alimentan de otras especies consideradas plaga en el jardín y el huerto, contribuyendo a mantener su población bajo control sin necesidad de intervención humana. Entre los más conocidos están las mariquitas (familia Coccinellidae), cuyas larvas y adultos consumen grandes cantidades de pulgones a lo largo de su vida; las crisopas (género Chrysoperla), cuyas larvas depredan pulgones, ácaros y huevos de otros insectos; las avispas parasitoides, qué ponen sus huevos dentro de orugas o pulgones; y aves insectívoras como herrerillos o carboneros, qué capturan orugas y otros insectos para alimentar a sus crías. A diferencia del control biológico dirigido, qué implica soltar organismos de forma deliberada, aprovechar los depredadores naturales consiste en crear condiciones qué favorezcan su presencia espontánea en el jardín.
Son los 'bichos buenos' qué ya viven en el jardín y se comen a las plagas: mariquitas qué devoran pulgones, crisopas cuyas larvas hacen lo mismo, y pájaros insectívoros qué cazan orugas para alimentar a sus polluelos. En vez de comprarlos o soltarlos, la idea es crear un jardín donde se sientan a gusto y decidan quedarse por sí solos.
Planta umbelíferas de flor pequeña como eneldo, hinojo o cilantro dejado florecer, ya qué su néctar es muy atractivo para mariquitas y crisopas adultas. Deja algún rincón con hojarasca o madera en descomposición como refugio de invierno para estos insectos beneficiosos, y evita insecticidas de amplio espectro, qué eliminan tanto la plaga como a sus depredadores; un jardín con algo de pulgón tolerado suele atraer antes a la mariquita qué uno completamente 'limpio' donde no encuentra alimento.
Planta flores pequeñas y abiertas como eneldo, caléndula o alyssum, qué atraen a las mariquitas adultas en busca de néctar y polen, y tolera algo de pulgón en zonas concretas, ya qué sin presas presentes las mariquitas no tienen motivo para quedarse.
Sí, los insecticidas de amplio espectro no distinguen entre plaga y beneficioso, así qué eliminan igual a mariquitas, crisopas y avispas parasitoides qué al pulgón qué se quiere combatir, rompiendo el equilibrio natural qué ayudaba a controlar la plaga.
Suele llevar al menos una temporada completa, a veces dos, ya qué estos insectos necesitan encontrar alimento y refugio disponible de forma constante antes de establecerse; evitar tratamientos químicos y mantener cierta diversidad de plantas acelera el proceso.