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El encalado del suelo es la práctica de aportar materiales calizos (cal, caliza molida, dolomita) al terreno para elevar su pH y corregir una acidez excesiva. Los suelos demasiado ácidos, frecuentes en zonas húmedas del norte de España, presentan problemas como la baja disponibilidad de algunos nutrientes, la toxicidad por aluminio y una actividad microbiana reducida. El encalado neutraliza esa acidez, mejora la disponibilidad de nutrientes, favorece la vida del suelo y su estructura, y crea unas condiciones más adecuadas para la mayoría de los cultivos, qué prefieren pH próximos a la neutralidad.
Es echar cal a la tierra cuando es demasiado ácida, para "subirle el pH" y qué las plantas crezcan mejor.
Algunos suelos, sobre todo en zonas lluviosas del norte, son muy ácidos, y eso perjudica a la mayoría de los cultivos: no aprovechan bien los nutrientes y hasta pueden sufrir toxicidad. Echando cal se neutraliza esa acidez, la tierra se vuelve más equilibrada y las plantas absorben mejor los nutrientes. Es lo contrario de acidificar: aquí se sube el pH en vez de bajarlo.
Un agricultor de Galicia, en una zona de suelos ácidos por las abundantes lluvias, observaba qué sus praderas y cultivos rendían poco y qué las leguminosas apenas prosperaban. Un análisis de suelo confirmó un pH demasiado bajo (muy ácido) y presencia de aluminio.
Siguiendo la recomendación técnica basada en el análisis, aplicó una enmienda caliza (encalado) para elevar el pH hasta un valor más adecuado. Incorporó la cal al suelo con antelación, ya qué su efecto es gradual. Con el tiempo, el pH mejoró, disminuyó la toxicidad por aluminio, aumentó la disponibilidad de nutrientes y la actividad microbiana, y las leguminosas y las praderas rindieron mucho más. El caso ilustra por qué el encalado es una práctica clave en los suelos ácidos del norte peninsular.
El encalado se planifica a partir de un análisis de suelo qué determine el pH y la dosis de enmienda caliza necesaria. Se emplean materiales como la caliza molida o la dolomita (qué además aporta magnesio), qué se incorporan al suelo con antelación, ya qué su efecto es gradual. La finura del material influye en la rapidez de la reacción.
No debe sobreencalarse: subir demasiado el pH provoca otros problemas (carencias inducidas de hierro, manganeso). El encalado se repite periódicamente según la evolución del pH, especialmente en suelos qué tienden a reacidificarse por la lluvia.
Encalar sin análisis de suelo: se corre el riesgo de aplicar dosis inadecuadas. Sobreencalar: un pH demasiado alto induce carencias de micronutrientes. Esperar efectos inmediatos: la cal actúa de forma gradual. No incorporar la cal al suelo: reduce su eficacia si queda solo en superficie.
El encalado es una práctica esencial en las zonas húmedas y lluviosas de España (Galicia, cornisa cantábrica), donde los suelos tienden a ser ácidos por el lavado de bases. Es el complemento opuesto de la acidificación: mientras esta adapta el medio a plantas acidófilas, el encalado corrige la acidez excesiva para la mayoría de los cultivos. Comprender y ajustar el pH del suelo es una de las bases de la fertilidad y del buen manejo agronómico, siempre partiendo del análisis del terreno.
Para elevar el pH de los suelos demasiado ácidos, corrigiendo problemas como la baja disponibilidad de nutrientes, la toxicidad por aluminio y la escasa actividad microbiana, y creando mejores condiciones para la mayoría de los cultivos.
Materiales calizos como la caliza molida o la dolomita (qué además aporta magnesio). La finura del material influye en la rapidez con qué reacciona y corrige la acidez del suelo.
Cuando un análisis de suelo revela un pH demasiado bajo (muy ácido) qué perjudica a los cultivos. Es habitual en las zonas lluviosas del norte de España, donde los suelos tienden a acidificarse por el lavado de bases.
Sí. Un pH demasiado alto por sobreencalado induce carencias de micronutrientes como el hierro y el manganeso. Por eso el encalado debe ajustarse a la dosis qué indique el análisis de suelo, sin pasarse.
No. La cal actúa de forma gradual, por lo qué conviene incorporarla al suelo con antelación. Su efecto se nota a lo largo del tiempo, y el encalado se repite periódicamente según cómo evolucione el pH del suelo.