El floema es el tejido vascular conductor responsable del transporte de la savia elaborada —solución rica en sacarosa, aminoácidos, hormonas vegetales y señales moleculares— desde los órganos fotosintéticos (fuentes) hacia los tejidos que consumen o almacenan energía (sumideros): raíces, frutos en desarrollo, meristemos y órganos de reserva. Está formado principalmente por tubos cribosos, células acompañantes, células parenquimáticas y fibras del floema. El movimiento sigue el gradiente de presión osmótica según el modelo de flujo de presión de Münch. En España, la protección del floema de los cultivos frente a insectos chupadores está regulada por el Plan de Acción Nacional para el Uso Sostenible de Productos Fitosanitarios (PAN), aprobado mediante el Real Decreto 1311/2012, que limita los insecticidas sistémicos floemáticos en cultivos con presencia de polinizadores.
Si el xilema es el sistema de agua de un edificio (sube agua desde el depósito inferior hasta los pisos), el floema sería el sistema de reparto de alimentos (lleva la comida preparada en la cocina —las hojas— a todos los que la necesitan). Las hojas fabrican azúcar mediante fotosíntesis y ese azúcar necesita llegar a las raíces para que crezcan, a los frutos para que engorden, a las semillas para que se llenen de energía. El floema es la "autopista" que hace ese reparto. A diferencia del xilema, el floema puede transportar en las dos direcciones: en verano baja azúcar desde las hojas a las raíces; en primavera sube reservas desde las raíces a los brotes nuevos. Por eso cuando un árbol pierde todas las hojas en invierno, no muere: sus raíces guardan el azúcar que el floema distribuirá cuando llegue la primavera.
Pedro Iglesias cultiva naranjos en Castellón en una parcela de 3 ha con 240 árboles. En agosto detecta que los frutos de ese año son más pequeños de lo habitual —calibre 3 en lugar del esperado calibre 1— y con menos contenido en azúcar (8,5° Brix vs los 11° Brix habituales). El análisis foliar descarta deficiencias minerales. Un entomólogo del servicio de extensión agraria identifica una infestación masiva de pulgón negro (Aphis gossypii) en los brotes tiernos: unos 12.000 individuos por árbol. Los pulgones perforan el floema e inyectan saliva que altera el flujo de sacarosa hacia los frutos. Al extraer savia elaborada (unos 2 mg por pulgón y hora), compiten directamente con los frutos en desarrollo. El tratamiento con jabón potásico (permitido en agricultura integrada) reduce la población en un 78% en 10 días. La siguiente temporada, con control temprano desde mayo, el calibre vuelve a 1 y los Brix se recuperan a 10,8°, revalorizando la cosecha en aproximadamente 4.200 € respecto al año anterior.
Conocer el floema es útil en cuatro situaciones prácticas. En aclareo de frutos: eliminar exceso de frutos compensa la demanda de sacarosa del floema y mejora el calibre de los restantes (regla: máximo 1 fruto por 40-50 hojas en cítricos). En anillado: cortar un anillo de corteza (que incluye el floema) por encima de un racimo en vid provoca acumulación local de azúcares y adelanta la maduración 10-14 días —técnica usada en uva de mesa en Almería. En abonado foliar: los nutrientes aplicados en hoja que llegan al floema (urea, quelatos de zinc) se distribuyen sistémicamente; es más eficiente que el abonado radicular en suelos con pH extremos. En diagnóstico de virosis: los virus floemáticos (enrollamiento, tristeza de los cítricos) se detectan con análisis ELISA en muestras del nervio central de la hoja, donde el floema es más accesible.
La confusión más común es mezclar xilema y floema: el floema transporta azúcares elaborados (no agua), y es la corteza interna del árbol, no la madera. Otro error: creer que el anillado mata el árbol inmediatamente; en realidad interrumpe el floema solo temporalmente si el anillo no supera 1/3 del perímetro. También se cree que todos los insecticidas sistémicos actúan igual: los aphicidas de tipo neonicotinoide se mueven por xilema Y floema, por eso son más efectivos pero también más peligrosos para abejas.
Los insecticidas sistémicos que circulan por floema están limitados por el Reglamento (UE) 540/2011 y el Real Decreto 1311/2012. Los neonicotinoides (imidacloprid, clotianidina) están prohibidos en cultivos en floración desde 2018 (Reglamento de Ejecución UE 2018/783) precisamente porque el floema los distribuye al néctar, contaminando la alimentación de las abejas.
El floema transporta sacarosa (azúcar principal), aminoácidos, hormonas como el ABA y el ácido jasmónico, ARN mensajero y proteínas señalizadoras que coordinan el crecimiento de toda la planta.
El floema es bidireccional: en verano transporta desde las hojas (fuente) hacia raíces, frutos y meristemos (sumideros). En primavera puede subir reservas de azúcar desde raíces hacia brotes en crecimiento.
Los insectos chupadores (pulgones, mosca blanca, cochinillas) perforan el floema con estiletes. El descortezado circular completo del tallo destruye el floema y mata la parte superior del árbol en semanas.
Son células alargadas sin núcleo que forman columnas continuas unidas por placas cribosas (paredes con poros). Las células acompañantes con núcleo activo les suministran la energía necesaria para el transporte activo de sacarosa.
Sí. Virus como el de la tristeza de los cítricos o el enrollamiento de la hoja de la patata se mueven sistémicamente por el floema, distribuidos por toda la planta desde el punto inicial de infección.