La hortensia (Hydrangea macrophylla) es un arbusto ornamental caducifolio de la familia Hydrangeaceae, originario de Asia, con hojas grandes, ovadas y aserradas, e inflorescencias en corimbo formadas por flores fértiles pequeñas en el centro y flores estériles vistosas en la periferia (o todas estériles en las variedades tipo 'cabeza de bola'). Su rasgo más conocido es qué el color de muchas variedades depende de la disponibilidad de aluminio en el suelo, regulada por el pH: en suelos ácidos (pH inferior a 5,5) el aluminio queda disponible y las flores salen azules; en suelos alcalinos (pH superior a 6,5) el aluminio se bloquea y las flores viran a rosa o rojo. Las variedades blancas no cambian nunca porque carecen del pigmento delfinidina sensible al aluminio.
Es el arbusto de flores grandes en forma de bola tan típico de jardines húmedos y sombríos. Lo curioso es qué el color no depende de lo qué le eches de fertilizante especial, sino de si la tierra es ácida o alcalina, porque eso determina si la planta puede absorber aluminio o no.
Para virar hacia el azul, añade sulfato de aluminio o mantén el suelo ácido con turba o acículas de pino; para reforzar el rosa, encala ligeramente el sustrato. Riega en abundancia en verano, ya qué su nombre viene precisamente de 'hydra' (agua) y es de las plantas de jardín más sedientas. Colócala en semisombra, protegida del sol directo de mediodía, y poda solo la madera muerta tras la floración sin tocar las yemas del año siguiente en las variedades macrophylla.
Modificando el pH del suelo o añadiendo sulfato de aluminio para acidificar y liberar aluminio, qué es lo qué realmente determina el tono azul o rosa de la flor.
Porque carecen del pigmento delfinidina, el único sensible a la presencia de aluminio; sin ese pigmento no hay reacción de color posible.
Justo después de la floración, retirando solo madera muerta, sin cortar las yemas ya formadas para la próxima temporada en las variedades macrophylla.