Inicio › Plantas › Marchitez vascular
La marchitez vascular es una enfermedad de las plantas causada por hongos del suelo —principalmente de los géneros Fusarium y Verticillium— que penetran por las raíces y colonizan los vasos conductores (el xilema) de la planta, obstruyéndolos. Al taponarse los conductos por los que circula el agua, la planta no puede transportar la savia bruta hacia las hojas y se marchita, con frecuencia de forma irreversible, aunque el suelo tenga agua suficiente. Afecta a numerosos cultivos (tomate, olivo, algodón, muchas ornamentales) y es difícil de combatir una vez establecida, por lo que la prevención es esencial.
Es una enfermedad en la que un hongo tapona las "tuberías" internas de la planta por las que sube el agua, y la planta se marchita aunque haya agua en la tierra.
La planta tiene unos conductos internos que llevan el agua de las raíces a las hojas. Cuando un hongo del suelo los invade y los atasca, el agua ya no puede subir, y la planta se marchita y a menudo se muere, por más que riegues. Es como si le cortaran las tuberías por dentro. Además, estos hongos viven en el suelo y son muy difíciles de eliminar.
Un agricultor de tomate en Almería observó que algunas plantas se marchitaban durante las horas de más calor y, aunque parecían recuperarse por la noche, acababan amarilleando y muriendo, pese a un riego correcto. Al cortar un tallo afectado, vio que los tejidos internos estaban oscurecidos.
El diagnóstico fue una marchitez vascular por Fusarium, un hongo del suelo que había obstruido los vasos de las plantas. Como no existe una cura eficaz una vez la planta está infectada, el técnico se centró en la prevención para las siguientes campañas: usar variedades resistentes, semilla y plántula sanas, rotación de cultivos, buen drenaje del suelo y desinfección del sustrato. El caso mostró que frente a la marchitez vascular la clave es prevenir, no curar.
Como el tratamiento curativo es muy limitado una vez establecida, el manejo se basa en la prevención: uso de variedades resistentes (una de las herramientas más eficaces), semilla y plántula sanas, rotación de cultivos para reducir el inóculo del suelo, buen drenaje (los hongos se ven favorecidos por el exceso de humedad), desinfección de sustratos y herramientas, y eliminación de las plantas afectadas.
El diagnóstico se confirma por los síntomas (marchitez, amarilleo, oscurecimiento de los vasos al cortar el tallo) y, si es preciso, análisis de laboratorio para identificar el hongo.
Confundirla con falta de riego: la planta se marchita con el suelo húmedo. Regar más al ver la marchitez: el exceso de humedad favorece al hongo. Reutilizar sustrato o semilla contaminados: perpetúa la enfermedad. No rotar cultivos: el inóculo se acumula en el suelo campaña tras campaña.
La marchitez vascular es un problema fitopatológico importante en la agricultura española, con impacto en cultivos como el tomate o el olivo (donde la Verticilosis es especialmente preocupante). Su carácter persistente en el suelo y la dificultad de curación hacen que la prevención integrada —variedades resistentes, material vegetal sano, rotación, drenaje e higiene— sea la única estrategia realmente eficaz. Es un buen ejemplo de por qué la sanidad vegetal prioriza la prevención frente al tratamiento.
Hongos del suelo, principalmente de los géneros Fusarium y Verticillium, que penetran por las raíces y obstruyen los vasos conductores de la planta, impidiendo que el agua suba a las hojas y provocando su marchitamiento.
Porque el hongo tapona los vasos internos por los que circula el agua desde las raíces hacia las hojas. Aunque el suelo tenga agua, la planta no puede transportarla, por lo que se marchita igualmente.
El tratamiento curativo es muy limitado una vez que la planta está infectada. Por eso el manejo se basa en la prevención: variedades resistentes, material vegetal sano, rotación de cultivos, buen drenaje e higiene.
Con variedades resistentes, semilla y plántula sanas, rotación de cultivos para reducir el hongo en el suelo, buen drenaje, desinfección de sustratos y herramientas, y eliminando las plantas afectadas para evitar la dispersión.
En la marchitez vascular la planta se marchita aunque el suelo esté húmedo, y al cortar el tallo los vasos internos suelen aparecer oscurecidos. La falta de riego se corrige regando, mientras que aquí regar más incluso empeora.