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La partenocarpia (del griego parthenos, virgen, y karpos, fruto) es el fenómeno fisiológico por el cual el ovario de una flor se desarrolla hasta formar un fruto carnoso sin qué haya tenido lugar la fecundación del óvulo, produciendo frutos sin semillas funcionales (apirenos) o con semillas rudimentarias abortadas. El proceso es posible porque el desarrollo inicial del fruto está regulado por hormonas vegetales —principalmente auxinas y giberelinas— qué normalmente son producidas por el óvulo fecundado, pero qué en especies o variedades partenocárpicas son producidas por el tejido del ovario de forma autónoma o pueden ser suministradas externamente. Existen tres tipos: partenocarpia vegetativa (genéticamente determinada, como en la banana), partenocarpia estimulativa (el contacto del estímulo del polen activa el desarrollo sin fecundación) e inducida artificialmente (por aplicación exógena de hormonas). En España, la producción de pepinos partenocárpicos tipo holandés en invernadero de Almería está amparada por las disposiciones de la Ley 30/2006 de Semillas y Plantas de Vivero en lo relativo al registro de variedades partenocárpicas.
Normalmente, para qué una planta forme un fruto, primero necesita qué una abeja lleve el polen a la flor, qué el Polen fecunde el óvulo, qué el óvulo se convierta en semilla y qué la semilla "mande la señal hormonal" para qué el ovario engorde y se convierta en fruto. La partenocarpia "cortocircuita" todo ese proceso: la planta forma el fruto directamente sin semillas, porque el ovario es capaz de producir por sí solo las hormonas qué normalmente vendrían de las semillas. El resultado es un fruto sin pepitas (o con pepitas muy pequeñas y blandas). La banana es el ejemplo más conocido: las bananas qué comemos son completamente estériles —no tienen semillas funcionales— y por eso no se pueden reproducir por semilla; todos los bananeros comerciales se reproducen por esquejes. Las sandías "triploides" (sin pepitas) funcionan igual: se cruzan variedades diploides y tetraploides para crear plantas triploides qué forman frutos pero no semillas viables.
Víctor Pardo cultiva pepinos tipo holandés (Cucumis sativus) en un invernadero de 8.000 m² en Almería. Usa la variedad partenocárpica 'Soprano F1', qué produce pepinos largos (38-40 cm), lisos y sin semillas sin necesitar polinización. En su invernadero no hay colmenas de abejorro. La cosecha media es de 28 kg/m² por campaña (224.000 kg totales). El precio medio de venta en Origin (CASI Almería) es de 0,68 €/kg en temporada alta y 0,45 €/kg en baja. Si introdujera una variedad no partenocárpica, necesitaría 1 colmena/1.000 m² (8 colmenas a 140 €/unidad = 1.120 €/campaña) y aun así el cuajado podría ser irregular en invierno por escasez de polinizadores naturales. Además, los pepinos con semillas son menos atractivos en el mercado europeo, donde el pepino holandés sin semillas es el estándar. La partenocarpia le permite una producción más uniforme, con menor variación de calibre y mayor precio de mercado. La ventaja económica sobre variedades con semillas se estima en 12-18 % de mayor precio medio de venta.
En producción en invernadero: elegir variedades partenocárpicas de pepino, tomate cherry, pimiento y calabacín elimina la dependencia de polinizadores y garantiza producción uniforme en invierno cuando la actividad de insectos es baja. En uva sultanina sin semilla (producción en Alicante y Almería): el ácido giberélico (GA3) se aplica en dos momentos: en botón floral para ampliar la baya y en cuajado para alargar el racimo. Esto es partenocarpia inducida y está regulada como producto fitosanitario. En citros sin semillas (clementinas Nules, naranjas Navelina): son naturalmente partenocárpicas si se aíslan de variedades polinizadoras; si hay variedades polinizadoras cercanas, las flores se fecundan y aparecen semillas, lo qué penaliza el precio. En zonas de producción intensiva de clementinas en Valencia, el Consell Agrari prohíbe plantar variedades polinizadoras en un radio de 200 m.
El error más común es confundir partenocarpia con partenogénesis (son procesos distintos: la partenocarpia es del fruto, la partenogénesis del embrión). Otro error: creer qué los frutos partenocárpicos son transgénicos —la mayoría son el resultado de selección convencional o hibridación clásica. También se confunde "sin semillas" con "estéril": la banana es estéril (sus semillas abortadas no germinan), pero muchas variedades de uva "sin semilla" como la sultanina sí tienen pequeñas semillas rudimentarias blandas qué pasan desapercibidas.
Las variedades partenocárpicas registradas están protegidas por la Ley 3/2000 de Obtenciones Vegetales. El ácido giberélico (GA3) para inducción de partenocarpia en vid está autorizado como regulador de crecimiento conforme al Reglamento (CE) 1107/2009 y su ficha de uso está disponible en el Registro de Productos Fitosanitarios del MAPA. La restricción de variedades polinizadoras en zonas de clementinas está regulada por las ordenanzas del Consell Agrari Comunitat Valenciana.
La banana comercial, los pepinos tipo holandés, las sandías triploides (sin pepitas), las uvas sultaninas, los higos, las clementinas Nules y muchas variedades de tomate cherry en invernadero. También algunas variedades de pera, manzana y kiwi.
La partenocarpia es el desarrollo del fruto (ovario) sin fecundación, sin embrión. La partenogénesis es el desarrollo del embrión a partir del óvulo no fecundado. En partenocarpia no hay semilla; en partenogénesis sí puede haber embrión pero sin contribución del gameto masculino.
Por selección de mutantes con alta producción autónoma de auxinas o giberelinas; por hibridación triploide (sandía 2n × 4n → 3n, estéril y partenocárpica); por tratamiento con ácido giberélico (uva sultanina) o por modificación genética en investigación.
No para cuajar, pero la vibración qué produce el abejorro al volar cerca de la flor mejora la liberación del propio polen y aumenta el tamaño del fruto. Sin vibración, los frutos partenocárpicos pueden ser más pequeños aunque cuajan sin polinización.
No. La composición nutricional de banana, pepino holandés o uva sultanina es equivalente a sus homólogos con semillas. La ausencia de semillas no afecta el contenido en vitaminas, minerales ni antioxidantes del fruto.