Inicio › Plantas › Quemadura foliar
La quemadura foliar es el daño en el tejido de las hojas que se manifiesta como zonas secas, amarronadas o necróticas, habitualmente en los bordes, las puntas o entre los nervios. No siempre está causada por el fuego: sus causas más frecuentes son el sol intenso (especialmente sobre hojas mojadas o en plantas no aclimatadas), el exceso de sales en el suelo o el agua, el exceso de abono (que "quema" por su alta concentración), los productos fitosanitarios o foliares mal aplicados y el viento seco. Reconocer la causa es clave para corregirla, ya que distintas causas requieren soluciones opuestas.
Es que las hojas se "queman": se ponen secas y marrones por los bordes o las puntas, por el sol fuerte, el exceso de abono o sal, o por echar productos mal.
No siempre es fuego de verdad. Las hojas pueden quemarse por muchas cosas: demasiado sol (sobre todo si están mojadas o la planta no está acostumbrada), pasarse con el abono, agua o suelo con mucha sal, o aplicar un tratamiento en mal momento o mal diluido. La hoja se seca por los bordes o entre los nervios. Para arreglarlo, primero hay que saber qué lo ha provocado.
Una aficionada de Sevilla aplicó abono a sus plantas de interior pensando que "más es mejor", y a los pocos días las hojas empezaron a secarse por los bordes, tomando un tono amarronado. También le pasó al sacar una planta de interior directamente a pleno sol.
El diagnóstico fue quemadura foliar por dos causas distintas: en unas plantas, un exceso de abono, cuya alta concentración de sales había dañado las raíces y las hojas; en otra, el sol directo sobre una planta no aclimatada a la luz intensa. Corrigió cada caso: regó abundantemente para lavar el exceso de sales del sustrato y espació el abonado, y aclimató gradualmente la planta a más luz en lugar de un cambio brusco. Las plantas se recuperaron con las hojas nuevas. El caso muestra que la quemadura foliar es un síntoma con varias causas posibles.
Lo primero es identificar la causa: exceso de abono o sales (bordes secos, tras fertilizar o con agua salina), sol intenso (en plantas no aclimatadas o con hojas mojadas), o productos mal aplicados. La corrección depende de la causa: lavar el sustrato con riego abundante ante exceso de sales, aclimatar gradualmente a la luz, ajustar el abonado y aplicar los productos en las condiciones y dosis correctas.
La prevención pasa por no sobreabonar, evitar regar las hojas en pleno sol, aclimatar las plantas a los cambios de luz y respetar las indicaciones de dosis y momento de los productos foliares.
Pensar que "más abono es mejor": el exceso quema por concentración de sales. Mojar las hojas a pleno sol: las gotas pueden actuar como lupa y quemar. Sacar bruscamente una planta de sombra al sol: hay que aclimatarla. Aplicar fitosanitarios en horas de calor o mal diluidos: favorece la fitotoxicidad.
La quemadura foliar es un síntoma frecuente tanto en jardinería doméstica como en cultivo, y su valor está en enseñar a diagnosticar por las causas: los bordes secos no siempre significan falta de agua, y a veces son justo lo contrario (exceso de sales por sobreabonado). En el clima soleado y con aguas a veces salinas de muchas zonas de España, el sol intenso y las sales son causas habituales. Un buen manejo del riego, el abonado y la aclimatación previene la mayoría de estas quemaduras.
Varias causas: sol intenso (sobre todo en hojas mojadas o plantas no aclimatadas), exceso de sales en el suelo o el agua, exceso de abono, productos fitosanitarios o foliares mal aplicados y viento seco. Identificar la causa es clave para corregirla.
Sí. Un exceso de abono aporta demasiadas sales, que dañan las raíces y provocan quemaduras en las hojas (bordes y puntas secas). Por eso "más abono" no es mejor: hay que respetar las dosis recomendadas.
Porque una planta acostumbrada a la sombra o a poca luz no está aclimatada al sol intenso, y sus hojas se dañan con el cambio brusco. Hay que aclimatarla de forma gradual, aumentando la exposición poco a poco.
Ambas pueden secar los bordes de las hojas, pero la quemadura por sal suele aparecer tras fertilizar o con agua salina y no se corrige regando más (al contrario, hay que lavar el sustrato). Conviene revisar el abonado y la calidad del agua.
No sobreabonando, evitando mojar las hojas en pleno sol, aclimatando las plantas a los cambios de luz de forma gradual y aplicando los productos foliares o fitosanitarios en las dosis, la dilución y el momento del día adecuados.